Obispo y doctor de la Iglesia (1033-1109)

Su nombre significa “protegido de Dios” nace en Aosta, Italia en el año 1033 en una familia rica. Siguiendo la fama de las escuelas francesas llega a Normandía donde ingresa a la orden de los Benedictinos y después de recibir formación y ser ordenado sacerdote se le confía la abadía donde permaneció alrededor de treinta años, hasta 1093, cuando fue nombrado Arzobispo de Canterbury, en Inglaterra.

Durante su estadía en la abadía, enseña a sus hermanos a orar y a meditad y al estudio de la teología. Su vida espiritual, la alimenta mediante la oración, el estudio y la vida fraterna. Fue un apasionado por el conocimiento de Dios, mediante el raciocinio filosófico, la oración y la contemplación mística.

Llegó a ser uno de los más importantes teólogos de su tiempo y escritor, cosa que le otorgó el título de doctor de la Iglesia. Su tenacidad al defender la libertad de la Iglesia en Inglaterra lo llevó a enfrentarse con los reyes Guillermo II y Enrique I. Fue exiliado en dos ocasiones. Muere el 21 de abril de 1109 en Canterbury.

Para la vida

La fe en Jesucristo es la motivación que mueve a muchos hombres y mujeres a consagrar su vida a él. San Anselmo fue ejemplo no solo de fe en el Señor, sino de un apasionado deseo de fundamentar su fe mediante la formación intelectual. Es bueno que nuestra fe en Dios no sea una fe ciega sin criterios claros para defenderla, es por eso la importancia de formarnos y adquirir los conocimientos necesarios para fortalecerla. Quiero invitarte a fortalecer tu fe, a través de la oración, pero también mediante la formación intelectual para que puedas además de dar testimonio, ser defensores de la fe que profesas.