Obispo (1534-1593). Alejandro significa “el que protege con fuerza”, nació en Milán el 15 de febrero de 1534. A los 17 entró como religioso en la comunidad de los Padres Barnabitas, y luego de ordenarse como sacerdote, empezó a predicar con elocuencia y tan formidable doctrina que San Carlos Borromeo, Arzobispo de Milán lo invitó a predicar la cuaresma en su catedral. Fue nombrado superior general de su comunidad, y San Carlos Borromeo lo designó como su confesor. Su fama llegó hasta el Santo Padre Pío V, el cual lo nombró como Obispo de la isla de Córcega, siendo consagrado por el Arzobispo San Carlos.

San Alejandro encontró a Córcega en el más lastimoso estado moral. Los sacerdotes eran poco instruidos y el pueblo tenía muchas supersticiones; los campos estaban infectados por bandoleros y entre las familias había terribles venganzas. Se propuso evangelizar el lugar y lo consiguió. Visitó una por una todas las parroquias exigiendo que se enseñara catecismo y se diera buen ejemplo. Predicaba en todas partes con gran entusiasmo y mucho fruto. El santo trabajó en Córcega durante veinte años y consiguió la reforma.

Dios, nuestro Padre, le concedió a San Alejandro la gracia de hacer milagros, y fueron muchos los milagros que éste santo obró en aquella isla.

San Alejandro murió el 11 de octubre de 1593, justamente cuando estaba haciendo su primer visita a la diócesis en Calosso d’Asti a los 59 años.

Para tu vida

En el marco de la celebración de la pascua de san Alejandro Sauli, nos ponemos ante la presencia del Señor, pidiéndole que nos de la sabiduría de caminar junto a Él y de reconocer el llamado que hemos recibido. Démosle gracias por la vocación a la que hemos sido llamado y pidámosle que nos ayude a ser fieles al Evangelio, de modo que podamos como san Alejandro llevar tu palabra a quien la necesite.