Mateo 17, 22 – 27

Nuevamente vemos que Jesús anuncia su pasión a sus discípulos; si leemos el original griego encontramos que el verbo “ser entregado” se encuentra en pasivo, lo cual nos indica que quien lo entrega es Dios, pero no por una actitud sádica sino más bien para que la humanidad se salve; la muerte violenta de Jesús no dependía de Dios sino de los hombres.

Cuando llegamos al acontecimiento del pago de impuesto al templo (el cual era cada año), vemos que Jesús hace una analogía para de manera implícita presentarse como Hijo de Dios, puesto que el impuesto era para el templo y el Señor del templo era Dios, Jesús como Hijo no estaba obligado a pagarlo; pero Él lo paga para no entrar en conflicto con las autoridades y así no crear controversia.

Muchas veces nosotros olvidamos que al igual que Jesús disfrutamos de la dignidad de ser hijos de Dios; es por tal motivo que la sociedad actualmente vive inmersa en actitudes que denigran su identidad. Ya es “normal” encontrar en los medios acontecimientos “comunes” que van contra la dignidad del ser humano. Por ejemplo: abortos, violencia de todo tipo, infidelidades, sexualidad, etc.

Es necesario rescatar ese valor infinito de ser Hijos de Dios y así poder contagiar a la humanidad con esa gran y buena noticia. Entonces ¿Qué es lo que te hace valioso?