En el marco del Congreso Nacional de Reconciliación, que se está llevando a cabo en Bogotá, Monseñor Elkin Álvarez, obispo auxiliar de Medellín y secretario general de la Conferencia Episcopal, nos dejó el modelo de reconciliación del pueblo de Israel, después de vivir el exilio e hizo una iluminación, doctrinal sobre justicia reparativa, perdón y purificación de la memoria histórica.

Bíblicamente mostró, cuál fue el proceso de reconciliación del pueblo de Israel, que se centró en los siguientes aspectos:

  • Reconocimiento de todos como culpables, todos intervienen
  • Ninguno se siente ajeno al trabajo de reconstrucción, ponen desde su propia construcción
  • Hay un proceso de reflexión profundo sobre la historia, causas que llevaron a la tragedia
  • Implementa un concepto de justicia, en el que prima la restauración por encima del castigo, prima el reconocimiento del mal causado, la reparación de la ofensa, la reconciliación y restablecimiento de los vínculos religiosos, comunitarios y sociales

Desde esta mirada nos explica los 3 conceptos de justicia reparativa, perdón y purificación de la memoria histórica:

Justicia restaurativa: hunde sus raíces en el modelo bíblico, y busca la reparación y la reconciliación. La recuperación de la dignidad de las personas. Hace énfasis en lo que el Papa insistió “en una guerra todos sufren, todos tenemos dolor, y por lo tanto es necesario buscar caminos para todos, sin excluir”

El perdón: Monseñor señala que no es un proceso fácil, pero que es necesario, y que necesita la verdad como base, pero una verdad que busque la reconciliación y no el odio y la venganza. “El perdón en sí mismo es liberador, que nos hace llegar a sentimientos superiores, exige la verdad, para que pueda ser real”.

Purificación de la Memoria: haciendo alusión al mensaje que San Juan Pablo II, en el marco de la Jornada Mundial de la Paz del año 1997 destacó que ““no se puede permanecer prisioneros del pasado: es necesaria, para cada uno y para los pueblos, una especie de «purificación de la memoria », a fin de que los males del pasado no vuelvan a producirse más. No se trata de olvidar todo lo que ha sucedido, sino de releerlo con sentimientos nuevos, aprendiendo, precisamente de las experiencias sufridas, que sólo el amor construye, mientras el odio produce destrucción y ruina. La novedad liberadora del perdón debe sustituir a la insistencia inquietante de la venganza”.