A la luz del Evangelio de San Marcos del último martes de enero, el Papa meditó sobre los episodios de curación que este ofrecía, porque mostraban “cómo era una jornada de la vida de Jesús”, y presentó esta como el modelo para los pastores, obispos y sacerdotes.

En el Evangelio, el Apóstol describe una escena de Jesús, lleno de gente que lo seguía a la orilla del mar, mostrando que Él siempre se preocupaba por las personas, porque así Dios prometió cuidar su pueblo, estando en medio de él. Dijo el Santo Padre “Jesús no abre una oficina de asesoramiento espiritual con un cartel: ‘El profeta recibe lunes, miércoles y viernes de tres a seis. La entrada cuesta tanto o, si lo desean, pueden dejar una oferta’. No, Jesús no hace así. Tampoco abrió un consultorio médico con el cartel: ‘Los enfermos vengan tal día, tal día, tal día y serán curados’. Jesús se entrega en medio del pueblo”.

De esta manera resaltó la figura de pastor que Jesús ofrece, e hizo referencia a un sacerdote santo que a imagen de Jesús acompañaba su pueblo, y que al llegar la noche estaba cansado, pero era un cansancio real, un cansancio de alguien que trabaja y está en medio de la gente

El Sumo Pontífice también destaca, que Jesús jamás se niega y siempre busca hacer el bien. Estas son las “huellas del modo de obrar de Jesús” y estas son “las actitudes del pastor verdadero”.

El papa dijo que un pastor es ungido con el óleo, el día de su ordenación sacerdotal y episcopal. Pero que el verdadero óleo, el interior, es el óleo de la cercanía y de la ternura “Al pastor que no sabe hacerse cercano, le falta algo: quizá sea un patrón del campo, pero no es un pastor. Un pastor al que le falta la ternura será uno rígido, que apalea a las ovejas. Cercanía y ternura: lo vemos aquí. Así era Jesús”.

El Santo padre culmina diciendo que al igual que Jesús el pastor termina su jornada cansado “de hacer en bien”, y si su actitud es la de cercanía, el pueblo sentirá la presencia viva de Dios. Y elevo una oración por todos nuestros pastores:

“Hoy podríamos rezar por nuestros pastores, para que el Señor les dé esta gracia de caminar con el pueblo, estar presentes en el pueblo con tanta ternura, con tanta cercanía. Y cuando el pueblo encuentra a su pastor, siente esa cosa especial que sólo se siente ante la presencia de Dios – y así concluye el pasaje del Evangelio – ‘Ellos fueron embargados por gran estupor’. El estupor de sentir la cercanía y la ternura de Dios en el pastor”.