Quisiera ser chiquita otra vez y creer. Creer en la bondad de las personas. Creer en que nadie pasará la noche de navidad solo y deprimido, creer en que nadie estará sin un techo y algo caliente para comer. Creer que todos los niños tendrán un motivo de alegría y un alguien que les diga que los ama.

Quisiera tener la inocencia para escribir al niño Dios una carta y pedirle que seamos capaces de amar, perdonar, conciliar, no agredir, servir, respetar. Pedirle que no haya dolor, tristeza y muerte.

Que no nos matemos entre hermanos de un mismo país, que las parejas hablen de sus desacuerdos y no tengamos que hablar de feminicidios.

Que quienes ocupan cargos públicos o de gobierno, pensaran primero y por encima de todo, en el bienestar de sus gobernados, que nadie fuera capaz de meter la mano en el erario público, que no osaran hacer de la salud un negocio mezquino y que cada niño fuera al colegio con la seguridad de ser tratado bien y de recibir su alimentación sana nutritiva y oportuna.

Que los ejércitos y policías sirvieran para cuidar el medio ambiente y proteger los recursos naturales y a los animales.

Que cada ciudadano obtuviera un salario justo por el trabajo que hace y que con ese salario pudiera mantener a su familia decentemente. Que los transportadores pensaran en la seguridad, confort, bienestar y puntualidad de quienes a diario ponen sus vidas en sus manos.

Que el respeto, la educación y el civismo fueran las materias básicas de los cursos elementales para que volviéramos a tener ciudadanos de bien.

Que nadie sea bullyneado a ninguna edad, que todos quepamos en los espacios públicos sin temor a ser rechazados y tengamos acceso a oportunidades.

Que la esperanza sea nuestra compañera, que siempre tengamos palabras amables para el otro, que nos tratemos bien sin atropellar con el desprecio o con el oportunismo a los demás.

Quisiera realmente un mundo ideal sin odios o discriminaciones, sin ambiciones desmedidas. Quisiera un mundo en que el Evangelio fuera entendido y practicado como una forma de vida.