A sus ochenta años el Papa Francisco sigue con su misión de llevar el mensaje del Evangelio por todo el mundo, a pesar de las muchas responsabilidades no descansa, siempre está atento de lo que pasa en la sociedad, es un hombre que muestra su preocupación por los demás dispuesto a servir con amor e invitando a todos hacer lo que Jesús hacía.

Vemos al sucesor de Pedro feliz por lo que hace, siempre llevando una sonrisa de esperanza, y esto es lo que se debe resaltar del Papa, que sabe vivir en Dios al servicio de los demás, disfruta de cada encuentro con las personas, sabe escuchar atentamente, y se pone en los zapatos de los demás, tiene esa empatía con el necesitado y el sediento de amor. Él quiere trabajar por su iglesia, llevar a cabo la tarea que Dios le ha puesto en sus manos, por ello, quiere que todas las personas disfruten de la vida, trabajando por construir un espacio donde haya lugar para todos sin ser marginados, y la forma de hacerlo es anunciando a Jesús resucitado alegres porque vive y está con nosotros.

El mensaje que ha resonado del Papa es ir aquellos lugares donde no conocen de Dios, ir a las ‘periferias ‘para mostrar el amor y la palabra de Dios, quiere una fe ‘callejera’ no encerrada en el concreto, y él está saliendo por muchas partes del mundo, mostrando que se debe trabajar y actuar para que muchos se contagien de esta buena noticia, y esto solo se puede hacer amando a Dios y entregándole su vida al servicio, disfrutando de lo que se hace, sin importar la ocupación que tengas, si eres médico, ama de casa, carpintero, conductor, vive y disfruta de ello teniendo a Dios en tu vida, y con esa ocupación muestra a Jesús. Estamos todos invitados.

Es interesante ver cómo el Papa tiene la capacidad de contagiar a muchos con su sencillez, con sus actitudes, pues a pesar de su edad está dispuesto a seguir caminado por lo que ama, pero quiere hacerlo en compañía de todos, pide que te pongas la camiseta y juegues con pasión, por el partido de la vida, de llevar a Jesús a cada rincón, que no importe si te caes, levántate y sigue, que los golpes no sean una excusa para detenerse, Dios sana y da fuerzas.

Tomemos esas cualidades del Papa Francisco, y más esa invitación de vivir alegres sin dejarse robar la paz y la alegría. La vida es sencilla pero en ocasiones las personas hacen que se torne tensa y confusa, solo debes abandonarte en Dios y entregar tu corazón para saber vivir y disfrutar de las cosas, sobre todo experimentar el amor que el Santo Padre puede regalarte.