Mensaje del Papa a los Jóvenes chilenos

Durante el tercer día de la visita apostólica, el Papa tuvo el encuentro con la juventud, en el Santuario Nacional de Maipú. Este encuentro tuvo tres momentos: Un saludo de un joven al santo padre, con la presentación del Símbolo de los Jóvenes para el Sínodo del 2018. El segundo momento la lectura del Evangelio y finalizó con el discurso del Papa con el rezo del Padrenuestro y la bendición final.

“Que la Iglesia tenga un rostro joven”, fue el inició de la parte central del mensaje del sumo pontífice, donde destacó las virtudes de los jóvenes chilenos, que realizaron grandes experiencias impulsados por la fe. Además narró que durante su ministerio episcopal descubrió muchas buenas ideas que surgieron de mentes y corazones jóvenes “inquietos, buscadores, idealistas”.

El santo padre también habló sobre los peligros de la corrupción y dijo : “Pareciera que madurar es aceptar la injusticia, es creer que nada podemos hacer, que todo fue siempre así”, y añadió: “eso es corrupción, la verdadera madurez es llevar adelante los sueños, siempre mirando para adelante, no bajando la guardia ni vendiendo las ilusiones”.

También dijo que el Sínodo y el Encuentro de Jóvenes de este año es para que sean y se sientan parte del corazón de la Iglesia: “Que nos ayudemos a que la Iglesia tenga un rostro joven, no precisamente joven por maquillarse con cremas rejuvenecedoras, eso no sirve, sino porque desde su corazón se deja interpelar”. Los motivo a que “movieran el piso” y ayuden a todos a estar más cerca de Jesús.

A través del relato de una experiencia, en la que él le pregunto a un joven que cosa lo ponía de mal humor y la respuesta del joven: “cuando al celular se le acaba la batería o cuando pierdo la señal de internet”, porque “quedo fuera del mundo”. El Papa dijo que hay momentos que empezamos a quedarnos sin conexión, y esta conexión es la que da vida a nuestros sueños, el corazón pierde la fuerza, la batería.

Sin la conexión con Jesús, se termina por acabar con las propias ideas, los sueños y la fe. Y “al perder señal, muchos sienten que no tienen nada que aportar y quedan como perdidos”. y añadió “Nunca pienses que no tienes nada que aportar o que no le haces falta a nadie”, porque, “Ese pensamiento, como le gustaba decir a Hurtado, «es el consejo del diablo» que quiere hacerte sentir que no vales nada… pero para dejar las cosas como están. Todos somos necesarios e importantes, todos tenemos algo que aportar”.

El papa le recordó a la juventud chilena que poseen la guía de San Alberto Hurtado, quien tenía una regla de oro, una regla para encender su corazón con ese fuego capaz de mantener viva la alegría. Porque Jesús es ese fuego al cual quien se acerca queda encendido. Y luego el papa les reveló la “contraseña” del Padre Hurtado para no perder la conexión, pero antes de decirla les dijo “si se animan me gustaría que la apunten en sus teléfonos”. La “contraseña” es: “Él se pregunta: « ¿Qué haría Cristo en mi lugar?».

Solo hay una forma de no olvidar la “contraseña” que sirve para “encender el corazón, la fe y la chispa en los ojos” y es “usarla todos los días”. Les dijo a los jóvenes que si lo hacen llegará el día que su corazón latirá como el de Jesús, agradeció por el encuentro y finalizó con la bendición apostólica.