En la antigüedad cuando alguien iba a lucha se le ungía; también se hacía lo mismo cuando alguien recibía una misión muy importante. Esta unción siempre fue manifestación de fuerza, de acción de Dios en este hermano y la elección amorosa que ha hecho por él. Nosotros hemos sido ungidos el día de nuestro bautismo, y desde ese día formamos parte del Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia, como sacerdotes, profetas y reyes. Durante este mes vamos a tener la posibilidad de leer la Palabra de Dios y recibir unos comentarios que nos ayudarán a vivir esa unción que hemos recibido y que a diario en la celebración de los sacramentos se renueva.

Estar ungidos nos hace ser hombres y mujeres que entienden que las batallas diarias se pueden ganar y que, por muy difícil que sean los problemas, siempre vamos a encontrar salidas, porque no sólo se trata de nuestra fuerza sino de la acción de Dios. Leer a a diario la Palabra nos hace conscientes de que podemos ser cada día mejores seres humanos y crecer en nuestra manera de enfrentar la vida toda. Quien lee la Palabra entiende quién es y qué quiere Dios para Él y no se deja destrozar por las situaciones adversas, sino que es capaz de vivir desde la acción poderosa de Dios.

Estar ungidos nos hace hombres y mujeres con esperanza. La vida no se acaba en la derrota, en la muerte, en el fracaso. Siempre podemos trascender ir más allá. Quien conoce la Palabra no se queda en la inmediatez de las situaciones sino que descubre el poder maravilloso de un Dios que lo trasciende todo y que nos cumple, siempre, su promesa. Es necesario aprender a vivir confiando en la fidelidad de Dios que es la razón suficiente para seguir creyendo y tener esperanza por siempre.

Estar ungidos nos hace hombres y mujeres que viven en comunidad. Dios no nos quiere aislados y egoístas. Nos quiere unidos, luchando juntos y cargando la carga juntos. Por eso su acción nos lleva a la generosidad y al amor a los demás. Quien lee la Palabra sirve con afecto, cariño y entrega a cada persona con la que se encuentra y asume que es hermano de ellos, porque todos tenemos un mismo Padre. Agradezco a los Padres Carlos Alvarez y Jorge Moya por sus comentarios y pido al Señor que los llene de su lucidez para que puedan seguir conociendo más y mejor su Palabra. Confío en que Dios nos bendice a todos. Ánimo.

Bendiciones

 

  • Escrito por
    Padre Alberto Linero
    Vicepresidente Organización Minuto de Dios

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