¿Conoces el cuento del Pastorcito mentiroso?. Es aquel niño que gritaba en el campo y con gritos: “¡viene el lobo, viene el lobo!”; esto lo hizo muchas veces, y cuando los adultos corrían a socorrerlo, al llegar se daban cuenta de que era mentira; hasta que una vez volvió a gritar: “¡viene el lobo, viene el lobo!” Y nadie fue a auxiliarlo pues nadie creía ya en sus palabras; y lo peor fue que ese día llegó el lobo, pero, nadie le creyó. Esta es una de esas historias que siempre les recuerdo a mis sobrinos, porque desde ella mis papás me enseñaron dos cosas que quiero hoy ustedes también recuerden:

1. La importancia de decir la verdad; todo lo que hacemos, decimos o vivimos debe estar basado en la verdad, ya que sólo desde ella vamos a cosechar credibilidad, esto significa que la gente va a creer en nosotros y esto sí que es importante; imagínense que sólo con saber que algo es dicho o viene de una persona que posee esa virtud es suficiente para que esto mismo sea creído.

2. Una persona que dice la verdad está trabajando en la honestidad; ser honesto es tener principios y vivirlos a conciencia; la honestidad garantiza la confianza y muchas otras actitudes. La práctica de estos valores es diaria y se hace en todos los lugares donde nos encontremos. Por eso, hoy los invito a que los incluyas en tu vida y, así, cuando llegues al mundo de los adultos a donde algún día vas a estar, todo el que te rodee crea en tu ejemplo de vida. Que las reflexiones de este mes te ayuden a ser mejor. Agradezco a Liliana Moisés su colaboración en este oracional.

Gracias a Liliana Moisés por su participación en este oracional. Pido por ti y te deseo todo lo bueno. Ánimo. Dios está contigo y te ayuda a ser plenamente feliz.

Fuerza en él. Todo lo que hacemos, decimos, vivimos debe estar basado en la verdad.

  • Escrito por
    Padre Alberto Linero
    Vicepresidente Organización Minuto de Dios

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