Las calles están llenas de adornos de navidad, la ciudad brilla en horas de la noche cuando todos descansan, los centros comerciales se unen decorando con total exquisitez cada espacio esperando que la gente pueda sorprenderse, el centro de la ciudad está atestado de feligreses en busca de luces navideñas, las papelerías aumentan sus pedidos ordinarios porque el ingreso de clientes crece cada vez, los vecinos se unen a una sola voz para iluminar toda la cuadra como nunca antes, los almacenes de cadena lanzan promociones para la fecha pensando en los regalos que pronto se avecinan, los medios de transportes colocan en su tablero electrónico un mensaje de alegría y deseando felices fiestas, la feria de los juguetes se aglomera en un sector conocido de la ciudad donde los comerciantes días antes empiezan a construir sus puestos con madera y palma, el tráfico se vuelve cada vez más pesado en las avenidas principales, las brisas golpean con fuerza en las casas trayendo consigo el tinte mágico de Diciembre, los trabajadores pasan por las casas pidiendo los aguinaldos por cualquier maraña que hacen en su tiempo libre, los niños empiezan a escribir sus primeras cartas al niño Dios con tanta alegría, los padres sacan cuentas de los gastos de regalos que van desde celulares hasta carros, las madres piensan que será mejor para la cena si pavo o cerdo, los adolescentes visitan cada centro comercial para escoger con profunda sutileza la ropa de la Nochebuena, la jornada laboral para algunos es por cuatro horas mientras para algunos son largas ocho horas…en fin, todo esto hace parte de la navidad, la cual celebramos solemnemente cada año, con las mismas acciones, sin cambiar nada.

Podemos seguir haciendo lo que hacemos sin que signifique nada para nosotros si no le encontramos el significado de la navidad que se ve reflejado en la persona de Jesús que viene a darnos esperanza, alegría y vida en abundancia.

Que esta navidad tengamos el corazón preparado de verdad, sin adornos exteriores porque no hay navidad sin Jesús.