Nos conocimos cuando teníamos más o menos nueve años. En ese momento su familia compartía la misma fe que yo. Logramos hacernos buenos amigos, casi hermanos de vida. Era mi compañero de juego, junto a él liderábamos el grupo de la cuadra. Nos parecíamos mucho: su oralidad era impecable, igual a la mía; sus notas en el colegio eran intachables, casi igual las mías; su alegría contagiaba a los de la cuadra, de eso yo también sabía. Con el paso de los años, nos fuimos separando por cuestiones de tiempo. Su colegio le ocupaba casi todo el día y escasamente quedaban momentos para compartir, sin embargo, no desaprovechábamos ni un solo instante del fin de semana para jugar.

Todo siempre había sido normal, éramos buenos amigos. Unos años más tarde de habernos conocido, sus papás encontraron en otra Iglesia la voz de Dios y por ese motivo todos en la familia empezaron a asistir a esa iglesia. Tengo que confesar que sentí miedo, pensé en lo que significaría ese cambio, porque realmente veía a los que creían diferentes a mí, como personas alejadas de la verdad, confundidas, etc. Todo eso me dio miedo. Pensé que perderíamos la amistad.

Sin embargo no fue así. Jugábamos sin tener en cuenta nuestras diferencias en lo que creíamos –era lo último en lo que poníamos nuestro interés-. Pateábamos el balón con la misma fuerza que antes, corríamos con las mismas ganas que antes; entendí entonces que nada, absolutamente nada había cambiado.

Hoy, seguimos siendo grandes amigos a pesar de la distancia. Hablamos de vez en cuando y cantamos un vallenato que en el último tiempo se ha convertido como en el himno de nuestra amistad. Recuerdo que cuando le conté a su familia la decisión de venirme al seminario para iniciar la formación para el sacerdocio católico, lo primero que recibí de ellos fueron palabras de aliento y felicitaciones por caminar junto a Dios, eso en ese momento me sorprendió.

Y sí, la vida sigue y mi amigo y yo seguimos siendo los mismos amigos de hace años, aunque el crea en algo diferente. Todo esto lo he recordado hoy, y me he llenado de preguntas de las que probablemente sé las respuestas. Me encanta saberme hijo de Dios, y saber que él también lo es, me encanta saber que cree y camina con Dios, como yo. Hoy en ningún momento pasa por mi cabeza la duda de si él o su familia son de Dios, estoy seguro que sí.

No sé por qué todavía hoy, muchos sienten como enemigos por causa de la fe a aquellos que no creen igual. Nos desgastamos por demostrar a partir de dogmas que tenemos la verdad e incluso nos creemos dueños de ella. Ojalá podamos entender que nadie que crea diferente es un enemigo y que sobre todo, el mandamiento de Jesús es una invitación a amar al prójimo, y es claro que allí no pide hacer excepciones. Propongámonos a ver en el otro el rostro del Jesús cercano y amigo, el rostro de aquel que nos pide ser uno, como Él y el Padre son uno.

Hoy no tengo hacia mi amistad con él más que palabras de agradecimiento por su cercanía a pesar de la distancia. Que el Dios que nos ha invitado a seguirlo sea el que siga regalándonos la gracia de ser amigos a pesar de las diferencias.

Seamos capaces de encontrar en medio de las diferencias, puntos de unión. Tú que me lees, y yo que escribo: propongámonos vivir sin hacer diferenciación de raza, religión o cualquier otra circunstancia que genere división en el mundo de hoy.

Y sí ahora no dudo en decir que tengo un amigo y que es protestante, que va a culto todos los domingos y su familia está directamente vinculada con los servicios de su iglesia. Tengo un amigo que es protestante, y no es ni ratero, ni anda ofendiendo o cuestionando la virginidad de María. Tengo un amigo que es protestante y puedo dar testimonio que a lo único que se dedica es a ser feliz y ayudar a que muchos lo sean. Tengo un amigo que es protestante y en lo último que piensa es en lograr que yo me convierta a su creencia. Tengo un amigo que antes de ser protestante, o blanco, o negro, o gordo o flaco, antes de todo eso, es mi amigo.

A mi amigo Aldair, de quien antes de ser católico, soy amigo. Dios nos guarde.