Tener una mente y una actitud positiva ante la vida, muchas veces puede ser un reto, ser optimista ante situaciones negativas definitivamente es complicado, sin embargo, lograr esto, puede generar cambios significativos en nuestra vida; pues existe evidencia científica de que las personas positivas poseen niveles de estrés bajos y su salud tiende a ser mucho más estable.

De la misma manera en cómo entrenamos nuestro cuerpo, en el gimnasio por ejemplo, así mismo es posible trabajar nuestra mente para tener pensamientos positivos; teniendo en cuenta que adquirir un hábito mental optimista, sin duda, requiere práctica.

Es bien sabido, que somos seres totalmente emocionales, prácticamente la vida depende de cómo manejamos nuestros sentimientos en determinadas situaciones, por lo que resulta fundamental moldear nuestro pensamiento y actitud, y crear la costumbre de escoger pensamientos positivos, para así desplazar los negativos y mejorar nuestra calidad de vida.

Tener una mente positiva implica controlar y conocer nuestras reacciones, por lo que es importante saber la manera en que nuestro estado de ánimo afecta nuestro comportamiento. Para esto, debemos examinar el modo automático en que muchas veces reaccionamos a ciertos estímulos, es decir, estar al tanto de qué situaciones pueden generarnos pensamientos o sentimientos negativos; así como también, saber cuáles son nuestras capacidades y debilidades, para de esta forma controlar nuestra mente.

Sentimientos como la tristeza, la falta de confianza y sobretodo el miedo, pueden generar fácilmente pensamientos negativos, que sólo podremos superar teniendo autocontrol de nuestras emociones.

Algunas técnicas para forjar un pensamiento más positivo son: elegir un lenguaje optimista, rodearse de gente positiva, enfocar la mente en situaciones alegres, actuar con empatía y no buscar la perfección.

Y aunque el cambio empieza en nuestro interior, también resulta importante controlar y elegir la información que consumimos, y el entorno en que nos desenvolvemos. No se trata de aislarnos del mundo, pero sí de distinguir a qué situaciones nos exponemos, y optar por condiciones y gente positiva, un cambio de mente muchas veces requiere un cambio de ambiente.