Una de las formas como los seres humanos se identifica, es por el grupo al que pertenecen. No importa qué objetivos tiene el grupo, quienes lo conformen o a que se dediquen, es indudable que buscamos siempre pertenecer a algún lugar y eso nos termina definiendo.

Al leer esto, quisiera que la imagen que se haga, sea la de Santiago el mayor, hijo de Zebedeo, ese que en algunas traducciones de la biblia aparece como Jacobo. Y pienso en este Santiago, porque me parece que reúne las características que se necesitan para pertenecer a la escuela de Jesús.

En primer lugar, tenemos a alguien decidido y radical, sabemos que su llamado, Jesús lo encuentra en sus labores cotidianas, pescando, él lo deja todo, hasta a su padre, por seguir al maestro. Esta es la primera clave que debe quedar clara hoy, la radicalidad para responder al llamado. Esto en la cotidianidad debe entenderse como la renuncia a esas actitudes que no te dan plenitud, a eso de lo que eres esclavo, hay que ser radical y tomar la decisión de renunciar a lo que nos separa del maestro.

La segunda clave, es saber vivir el proceso dentro de la escuela. Si, debe ser un proceso, nadie nace sabiéndolo todo, inclusive Santiago en algún momento de su discipulado se vio sorprendido por el llamado de atención de Jesús cuando le dijo “Aún no han entendido de que se trata” y si, es normal que haya cosas que no se entiendan, pero él perseveró y vivió su proceso, supo ir de menos a más y aprender lo necesario. Para ser miembros de la escuela del maestro, es necesario vivir el proceso de conversión, esto es, reconocer las limitaciones y saber en qué se debe mejorar y aprender, no sentirnos jerárquicamente superiores a nadie, sino por el contrario, desde una actitud humilde, aprender del dia a dia.

Como tercera y última clave, encontramos la confianza, pieza fundamental para cada miembro de esta escuela liderada por Jesús, porque confiar en su palabra y lo que esta palabra hace por uno y por todos, eso te llevara a creer y fortalecer certezas. La confianza en Jesús te ayudará en tu vida a vencer obstáculos, te ayudará a luchar y a nunca perder la esperanza, eso es signo de saberse seguidor del maestro.

La membresía en esta escuela, no requiere ningún costo o pago de afiliación, pero si es necesario saber que no se puede entrar sin renuncias, no se puede pertenecer aquí con el afán de ser el mejor o saber todo, hay que tener claro que es un proceso y que se debe vivir y por último, creer y confiar en su palabra, como líder de la escuela para que eso repercuta en cada área de tu vida, los miembros de la escuela de Jesús viven siempre confiados, tanto que al igual que Santiago, sabemos que la graduación en esta escuela, es pasar por la cruz.