A propósito de la Paz

 

De las espadas forjarán arados,

De las lanzas, podaderas.

No alzará la espada pueblo contra pueblo,

No se adiestrarán para la guerra. Isaías 2, 4b

 

Vuelvo a escribirles luego de un tiempo de ausencia, donde para serles sincero me ha costado ordenar los tiempos, regresaré con estos editoriales, para compartir algunas ideas sobre la Fe y sobre lo cotidiano, para acercarnos y tener un espacio de reflexión y encuentro.

Estamos en los días de la Paz y de las frases, de los discursos y tendencias; tranquilos,No voy a hablar de política, ni explícita ni disimuladamente.En los relatos de resurrección, subsiste una constante cuando se registran las primeras palabras de Jesús cuándo en las primeras apariciones a los discípulos en concreto en el Evangelio de Lucas (24, 36)  Jesús saluda diciendo: “la Paz esté con ustedes”.

El saludo de Jesús, trayendo la paz, sirve como consuelo a los discípulos que desanimados y adoloridos por la pérdida del maestro, ven reconfortadas sus fuerzas y se disponen a una nueva vida y a un nuevo comenzar en clave de resurrección, para entender que el camino recorrido hasta allí, no fue sino una preparación para el tiempo del servicio y de la proclamación de un Señor Resucitado, que salva, que sana libera y sobre todo, trae la paz.

En la profecía de Isaías, que enmarcó el epígrafe de ésta reflexión, se comprende la promesa de restauración de un mundo que se ha dedicado a ejercer la violencia tanto en hechos como en palabras, que el Antíguo Testamento presenta como el contexto dónde se gesta un sueño, donde se construye un mañana, un mundo desordenado donde no se respeta nada ni a nadie, necesita de un gesto, de un deponer las armas que cortan los sueños, para convertirlas en herramientas de construcción; en vez de empuñar lanzas; tomemos instrumentos para arar la tierra y prepararla; y que vendrá uno (parafraseando a Juan el Bautista) que traerá la paz.

La paz como regalo de Jesús, no está suscrita a los esquemas y definiciones jurídicas, la paz como regalo de Jesús, no es producto de una negociación entre alguien aparentemente malo y alguien aparentemente bueno, la paz de Jesús es un camino y no un resultado; por eso el mismo la otorga y entrega al regresar de la muerte, como camino posible y solución al desorden en que hemos convertido ese mundo hermoso para quizá, evitarnos el descenso hacia la oscuridad y traérnosla como don gratuito y necesario.

Sin conjurar ni inclinarme por resultados de urnas, mi voto es por Jesús, por creer en su palabra, por confiar y confirmar la paz que me ha dado cuando me dejé convencer de que me ama, de que murió por mí, de que me salva, que soy una creatura digna gracias a su opción por mí. 

 

Jesús, votó por mí, dio todo por mí, dio un si por mí y mi trabajo está en entender eso, en digerirlo, en hacerlo mi centro existencial.

 

Jesús, a propósito de paz, no diseñó una maqueta idílica respecto al mundo, él se dedicó a hacer el bien y eso solo lo hace un ser que es coherente con lo que predica y hace; la paz del corazón.

 

Cómo sea que suceda, pidamos la paz como un don del Espíritu, recibámosla como promesa de Dios y cuando eso pase de verdad en el alma de todos, podremos votar, arengar, hablar, dialogar, elegir, decidir y la elección tomada será la correcta.

  • 1
  • 2
  • 3

.: Publicidad :.

Emisora Minuto de Dios Medellín 1.230 A.M
Calle 56 Bolivia # 41-57
Tel. 4481230

Centro de Formación Católico Tierra Nueva
Circular 4ta # 70-79 Laureles