YO CREO EN LOS SUPER HÉROES

Hablar de Cristianismo en nuestra época actual analizando las actitudes, gestos, costumbres, maneras de ser que deba tener un cristiano de hoy pienso inevitablemente en los superhéroes.

El reto del cristiano de hoy, lo pone en una situación extrema, cuando debe enfrentar un mundo que no quiere saber de Dios, que no quiere conocer de Dios, que inclusive ha decidido eliminar a Dios, dejando a aquellos que si tienen una vida espiritual así sea incipiente, como un grupo de relegados o “raros”.

Basta no más con hablar con un joven cualquiera y al preguntarle por la vida de la fe, o invitarlo a una experiencia espiritual, la respuesta menos oprobiosa no pasa de un “te lo agradezco pero no” y el argumento del que evangeliza o trata de invitarlo a vivir una experiencia de Fe, se queda ahí, corto y cortado ante la negativa del invitado.

Ser cristiano hoy, reviste una profunda actitud de heroísmo. No hablo del heroísmo de capa y espadas, o de derrumbar paredes de un golpe, hablo de un heroísmo desde lo sencillo, desde lo cotidiano.

Hablar de actos heroicos, implica pensar en los actos que a la luz del mundo de hoy puedan resultar inocuos.  Ser un héroe, en un mundo que no se sorprende con nada.

Para mí, los actos heroicos pasa por pensar los actos humanos más sencillos y que para el mundo de hoy sobran o son innecesarios. Perdonar a quién me ofende, eso es heroico; amar al que me odia, eso es heroico; dar de lo que tengo a alguien que lo necesita, eso es heroico; servir al otro en una comunidad de fe, orar y pertenecer a un grupo, eso es heroico. Podrían quedarme renglones y renglones pensando lo heroico de esos actos, pero basta para mi saber, que lo heroico de la vida cristiana radica en ser capaces de traducir lo cotidiano en los términos del evangelio, en términos de una espiritualidad realista, que profese, que lo que necesito de Dios está muchas veces puesto en el otro, en el que tengo al frente, en el prójimo que tanto profesamos.

Ser un héroe hoy, implica luchar decididamente en contra de la pobreza y de la injusticia, consiste en proclamar el anuncio de un Dios que ha decidido amarme, y que en su amor me hago más persona, y ese es el verdadero acto de heroísmo, verme como humano, amarme como humano y no permitir ni hacerle daño a quienes amo..

El componente más importante del heroísmo consiste en tener el poder y la voluntad de ser capaces de asumir a Dios en la vida, de ser capaces de desprendernos de nuestros prejuicios y ataduras, para poder abandonarnos en Dios.

El heroísmo consiste en cambiar mi mundo para cambiar el mundo.

Yo creo en los superhéroes, porque de humanos extremadamente humanos, debe componerse el mundo y demostrar con actos heroicos que el amor es el que debe reunirnos a todos y nunca perder la razón por la cual estamos aquí.

 
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