En la iglesia católica, existen muchos grupos y comunidades donde pareciera que el centro u objetivo de reunión fuese adquirir lo que se conoce como carismas. Hay muchos que se pueden sentir mejor que otros por tener uno u otro carisma y algunos que expresan sentirse menos amados por Dios por creer que no pueden recibirlos. Hay que aclarar dos cosas, la primera es que todos podemos recibir de Dios lo que se conoce como carismas, ya que el Espíritu Santo no discrimina y la segunda idea a tener clara es que, un carisma si es un regalo pero, hay diferencias en cuanto al concepto de regalo que se tiene comúnmente.

Una confusión grande que existe en el tema de los carismas, es si carisma, don o talento son lo mismo. Lo primero que habría que decir es que todo proviene de Dios, es decir, tiene el mismo origen divino, además hay que entender y tener claro que el Espíritu Santo es un don en sí mismo, esto es, todos tenemos el don del Espíritu Santo, es el don por excelencia pero el espíritu da otros dones diferentes.

Para entender bien la diferencia entre Dones, carismas y talentos, se hace necesario verlo a través de un ejemplo, como el siguiente: Alejandro canta muy bien, tiene un gran oído y es muy afinado (Talento), siempre ha cantado en reuniones familiares y de amigos, hasta que un dia empezo a preguntarse si podría cantar en otros escenarios y que muchos lo escucharan, empezó a dialogar de manera personal con el sacerdote y algunos miembros de su comunidad quienes todos juntos, lo ayudaron a entender que podría explotar su talento cantando para Dios (Carisma)” En este ejemplo, se pueden diferenciar los conceptos, pues un talento llega a ser carisma cuando en discernimiento, se entiende y se decide que se puede poner al servicio de los demás, es decir, se comprende que Dios lo ha regalado para que otros sean beneficiados también y no simplemente la persona que lo tiene. Entonces, los carismas son todos los dones o talentos que recibimos de Dios puestos al servicio de la iglesia, entendiendo por iglesia, a todos, sin discriminación.

Por todo lo anterior, se dice que los carismas son regalos de Dios, dados por el Espíritu Santo a cada uno, pero no entendiendo regalo como se hace comúnmente “Me dieron un obsequio y es solo para mi”. No, estos regalos son para compartir, para poner en servicio de los demás. Por eso, en últimas, no importa quien tiene x carisma o quien no, lo que importa es que más allá de una uniformidad, estos regalos nos deben llevar a la unidad como iglesia.