…Y bueno, llegó diciembre y como quien dice el año se acabó, porque de una u otra forma se mantiene un ambiente parecido al laboral hasta el 15 del mes y de ahí en adelante lograr concentrarse en el trabajo con fiesta y vacaciones alrededor es muy complicado.

Diciembre tiene particularidades que lo hacen un mes especial. La colocación de la tierra con respecto al sol cambia, la luz diurna es más luminosa y el cielo más azul. A la costa Caribe por ejemplo, llegan los vientos alisios que imprimen una característica única a este mes y esos vientos se llevan el tiempo de lluvia con ellos, aunque, sorpresas te da la vida y a veces llueve.
El ánimo de la gente se transforma lentamente y se sueltan las amarras frente a los horarios para la gente joven y sus obligaciones. En resumen, hay un nuevo aire en el ambiente.
Diciembre es un paréntesis que nos permite creer que la vida puede ser mejor, que algo va a cambiar mágicamente y que abriremos los ojos y el Niño Dios nos traerá de regalo la solución de todos los problemas.

La gente camina por la calle pensando en cenas y regalos o en qué compras debe priorizar, el tráfico se vuelve peor que siempre – si esto es posible-.

Las familias se visitan, se compra ropa nueva para estrenar pinta, porque tu sabes, si no estrenas el año nuevo será con la misma camisa y el mismo pantalón. Para resumir, téngase o no vacaciones, diciembre es un paréntesis de la vida cotidiana que unos viven con mucha alegría y fiestas y otros lo sufren.

En lo personal, hay cosas de diciembre que me gustan y hay otras que sufro. Sufro de tristeza en la noche de navidad. Por más que curucuteo en los entresijos de la memoria, no encuentro una razón, pero sí la certeza de arrastrar ese sentimiento desde la niñez.

Y a la noche del año nuevo aprendí a vivirla como lo que es, una noche más, solo que esta tiene mucho ruido y pólvora que detesto desde que vi a mi perra creer que era el fin del mundo y correr desesperada por eso.

De manera que si usted me pregunta que si me gusta diciembre, mi respuesta es no. Acabo de hacer uno de esos test en línea y resulté un grinch lo que no me sorprende. Me pongo una máscara de todo está bien y mentalmente rezo para que se acabe lo que sea y pueda volver a casa con mi perra y mis gatas y recuperar la normalidad.

Pero para los demás, disfruten su mes. Ojalá nos dejemos envolver en el amor de Jesús y esto nos lleve a compartir lo bueno que tenemos con los que no tiene nada y que esa luz de esperanza, que se enciende en Diciembre, nos abrigue e ilumine a todos.