En la Parroquia San Juan Eudes del Minuto de Dios en Bogotá, la fe y la alegría se enaltecieron a raíz de la visita de la Reliquia de San Juan Pablo II, que hizo a este lugar de devoción y oración de la feligresía en la diócesis de Engativá, trayendo un mensaje de bendición y de amor para los creyentes, fortaleciendo su fe en Jesucristo.

La Reliquia de San Juan Pablo II, es una cápsula de su sangre, que fue tomada cuando su Santidad fue víctima del atentado en la Plaza de San Pedro en el Vaticano, el 13 de mayo de 1981, esta sangre está licuada, lo cual es en sí mismo, es un milagro, además de los milagros que han ocurrido en sus viajes de peregrinación, por la fe de las personas, como por ejemplo en Argentina, un joven estaba en coma, sus familiares fueron a visitar la Reliquia, le dijeron a una religiosa, que está en el grupo de los custodios, que si podían orar por el enfermo, ella les dijo que pusieran una foto sobre la cápsula de sangre, tenían una en el celular, ellos la pusieron, pero además le enviaron por redes sociales, la foto de la cápsula al padre del joven enfermo, este se la colocó, apenas se hizo esto, el joven abrió los ojos, esto fue un milagro atribuido a la Reliquia.

La Reliquia está resguardada por un grupo de 20 personas, llamados los custodios, que la trasladan a los lugares de peregrinación, éstos cuentan que son muchos los milagros y prodigios sucedidos, cuando las personas van a orar, participando de la veneración de esta cápsula de sangre de Juan Pablo II.

Este acontecimiento fue posible por la gestión del Padre Diego Jaramillo Cjm, Presidente de la Organización Minuto de Dios, que hizo el contacto para su estancia en la parroquia, el Padre Oscar González Cjm y la comunidad parroquial organizaron todo para esta ocasión, nos cuenta que fue mucha gente la que asistió, participando de los momentos especiales que se desarrollaron, primero se realizó la Veneración, luego la Adoración Eucarística, finalmente la Eucaristía, para darle gracias al Señor por la bendición de contar con esta Reliquia, que trae consigo sanación, por la fe en Jesucristo, Nuestro Dios y Señor.

Durante su vida mortal, San Juan Pablo II, llamado el “Papa Peregrino”, viajó por muchos países, llevando la Buena Nueva de Jesús, confortando y animando a los fieles de la Iglesia Católica, ahora su sangre licuada, es portadora de las bendiciones para esos mismos fieles, que tienen fe en Jesús, como Señor y Salvador para la humanidad, que los sana y los consuela en sus enfermedades y situaciones difíciles, para hacerlos hombres y mujeres libres por la Gracia de Dios.