Hace 500 años un hombre llamado Martín Lutero, monje y sacerdote agustino, causa un fuerte impacto en la historia de la iglesia católica, pues basado en sus noventa y cinco tesis, publicadas en 1517, enfrenta al Papa de aquella época, mostrando su postura en contra de algunas situaciones vividas dentro de la Iglesia. La principal denuncia giraba en torno a la simonía, que significa el pago por unas indulgencias para alcanzar la salvación. En contraparte propuso los tres postulados de sólo gracia, sola fe y sola escritura, como únicos medios para salvarse. Su pensamiento ocasiona una fuerte división que se ha mantenido a lo largo de la historia.

Estos hechos permitieron además de la división en la Iglesia, favorecer el acercamiento a la sagrada escritura por parte de los fieles, situación que ha llevado a un mayor conocimiento de la misma, y por ende a una espiritualidad basada en la Biblia, no solo en la iglesia protestante, sino también en la Católica.

Aunque la división permanece, en el transcurso de la historia se han dado diálogos entre Católicos y Luteranos que iniciaron después del concilio Vaticano ll en 1967, y han permitido tener otra mirada que permita la unidad entre los cristianos. Los Papas Juan Pablo ll y Benedicto XVl, mantienen esos diálogos, con el fin de llegar a acuerdos que nos unan como como hijos de Dios. El papa Francisco manteniendo la misma línea, en el año 2016 viaja a Malambo, donde tiene un encuentro con los luteranos, escucha diferentes testimonios y a la vez, él ofrece un discurso sobre aquellos cristianos que son perseguidos y de ayudar a refugiar a personas que lo necesitan.

En dicho encuentro, el Papa Francisco agradece por la conmemoración de la Reforma, y anima a que todos estén renovados por el Espíritu Santo, también invita a los cristianos a vivir en unidad y buscar que esta unión sea nuestra mayor prioridad, que sean más las cosas que nos unen que las que nos separan.

En su discurso, Francisco también afirma que se debe profundizar la comprensión recíproca que genera una mutua confianza, y que confirma el deseo de caminar hacia la comunión plena. Uno de los grandes frutos que se genera en este importante diálogo, es la colaboración entre las distintas organizaciones de la Federación Luterana Mundial y la Iglesia Católica. Todo esto que se ha venido generando a lo largo de este año, también es motivo de recordar y conmemorar que nuestra iglesia avanza cada vez más por la unidad y por la cultura del compartir, para la construcción de una mejor sociedad.

El día de ayer 31 de Octubre el Vaticano lanza un sello de correo con la imagen de Martin Lutero. Esta estampilla es un símbolo que unen las palabras del Papa como signo del camino que se ha venido dando a lo largo de estos años desde el concilio Vaticano ll. Conmemoramos 50 años de diálogo y de entendimiento. En la estampilla está Jesús en la cruz, y de rodillas se encuentran dos personajes: Martín Lutero con la biblia en sus manos y Felipe Melanchton quien es amigo de Lutero, y un gran teólogo, quien en sus manos sostiene la Confesión de Augsburgo, que es la primera expresión de los principios del protestantismo.

Esta iniciativa del Vaticano es apoyada por el Papa Francisco en conmemoración por el V Centenario de la reforma protestante; este signo muestra que católicos y luteranos deben mantenerse unidos y dejar en el pasado aquello que nos dividió algún día.