Todos nosotros somos vulnerables, frágiles, débiles, y tenemos necesidad de ser curados, asegura el Santo Padre, haciendo eco de la Segunda Carta de San Pablo a los Corintios, en donde se nos invita a reflexionar a profundidad el Misterio de Cristo.

Una necesidad que es inherente al ser humano, pero que en la medida de su orgullo o egocentrismo se va distanciando de ese “tesoro”, que nos lleva a la felicidad en plenitud y a una esperanza inquebrantable.

Esa fuerza que necesitamos para continuar en el caminar de la vida, está en el creador, aquel que: te inspira, que te mueve, en que te moldea para hacerte una vasija preciosa.

Toma en serio al Señor, da el paso de simplemente creer a creerle. Con una convicción profunda, aprópiate de su palabra, esa que dá fuerza. Somos perseguidos, pero no abandonados; golpeados, pero no asesinados.

¡Él está contigo, Él es tu fuerza! Sigue firme y camina en fidelidad.

Feliz y bendecido fin de semana en Jesús y María.