El padre Javier Riveros, invita a los hermanos de la fe a abrir la Biblia y ver el Evangelio, según San Juan, Capítulo 20 versículo 19. Apariciones de Jesús a sus discípulos, al atardecer de aquel día, el primero de la semana estaban los discípulos con las puertas bien cerradas por miedo a los judíos, llegó Jesús y les dice a sus discípulos “la paz esté con ustedes”.

Después les mostró las manos y los discípulos se alegraron al ver al Señor, Jesús repitió “la paz esté con ustedes, como el padre me envió así yo los envió a ustedes” y al decir esto sopló sobre ellos y añadió “reciban el Espíritu Santo, a quienes les perdonen los pecados les quedarán perdonados, a quienes se los retengan les quedarán retenidos”.

Tomás, llamado mellizo no estaba cuando Jesús llegó y los discípulos le contaron: “hemos visto a Jesús, Jesús ha venido” y él dijo: “si no veo las marcas de los clavos en sus manos y si no meto el dedo dentro de sus heridas y mi mano sobre su costado no creeré”. A los ochos días los discípulos estaban en la casa reunidos y Tomás estaba con ellos, se presentó Jesús a pesar de estar con las puertas cerradas, se colocó en medio y les dijo: “la paz esté con ustedes”, después le dice a Tomás: “mira mis manos, toca mis heridas, extiende tu mano y palpa mi costado, ahora en adelante no seas incrédulo sino creyente”. Le contestó Tomás: “¡Dios mío, Señor mío!” Y Jesús responde: “Has creído porque me has visto pero felices los que creen si haber visto”.

Nuestra fe está fundamentada con la resurrección de Jesús y la resurrección es la manifestación del poder de Dios, aún sobre la muerte. Por eso, el último mal, el último enemigo era la muerte y Jesús lo venció en la cruz. También, conocemos las grandes manifestaciones del Señor, sus obras, milagros, su amor y su salvación a su pueblo, pero el milagro más grande está en la resurrección de Jesús, ahí la muerte fue vencida, ahí el pecado fue vencido, ahí satanás fue derrotado.

Nosotros creemos en la resurrección, tenemos esa fe y sabemos que ese poder de la resurrección actúa en nosotros los creyentes. En conclusión, Jesús ha llegado y llegará por medio de la fe y siempre para darnos a conocer y hacernos entender el poder de Dios y las manifestaciones, milagros grandes que se dan por medio de él.