Dolorosamente la envidia es un mal sobre la tierra. Sí, muchas personas sufren de envidia y hacen daño por esta terrible emoción. La envidia se entiende desde dos situaciones: desde el ser del otro y desde lo que posee el otro. Me explico, algunos envidian el estado del otro, el que el otro sea feliz. Les cuesta aceptar que su hermano, que su amigo sea feliz y envidian ese sentir, haciendo todo lo posible para que esa persona no lo sea. Eso explica porque hay ricos que envidian pobres, y seres “lindos” envidian a seres “feos”.

Dolorosamente la envidia es un mal sobre la tierra. Sí, muchas personas sufren de envidia y hacen daño por esta terrible emoción. La envidia se entiende desde dos situaciones: desde el ser del otro y desde lo que posee el otro. Me explico, algunos envidian el estado del otro, el que el otro sea feliz. Les cuesta aceptar que su hermano, que su amigo sea feliz y envidian ese sentir, haciendo todo lo posible para que esa persona no lo sea. Eso explica porque hay ricos que envidian pobres, y seres “lindos” envidian a seres “feos”.

Pero en otros casos lo que genera envida es lo que los otros “tienen”. Con una actitud bastante infantil se quiere tener lo que los otros tienen, como cuando queríamos el juguete de nuestro compañerito. En ambos casos estamos ante una persona que es insegura, incapaz de valorarse a sí misma y considera que la lógica de la vida es adversativa o excluyente, esto es, que la felicidad del otro significa mi infelicidad y que yo no puedo ser feliz con otro objeto distinto al que tiene la otra persona.

Por eso, lo que una persona enferma de envidia, tiene que hacer es vivir el amor de Dios, y darse cuenta que en su ser hay muchas cualidades, capacidades, posesiones que son suficientes para comenzar a ser felices, que la relación con los demás no es de competencia sino de solidaridad. Se tiene que entender que no somos más o menos porque se tenga o no se tenga. Si somos capaces de comprender esto vamos a tener paz en el corazón y tendremos una relación sana con las personas que están a nuestro alrededor.

Es importante también para los que están sufriendo la envidia de otras personas que sean capaces de comprender y no engancharse en una batalla sin sentido, es necesario que entiendan que la otra persona no está bien y no tienen porque comportarse igual. Es obvio que te tienes que cuidar de estas personas y en algunos casos hasta tomar distancia de ellos, pues son fuente de muchas dificultades.

Lo que Jesús nos propone para superar la envidia que se genera en el corazón del ser humano es el servicio, esa práctica nos hace entender que somos seres en construcción con el otro, que éste no es un obstáculo para lograr mis intereses personales, ni un medio para llegar al fin que me he propuesto, sino uno igual que yo con quien me relaciono para construir juntos la vida. Estoy seguro que si vivimos sirviendo al otro, aunque eso no represente una ganancia material, vamos a ser personas felices, así lo expresa Jesucristo: sabiendo estas cosas, serán felices si lo practican (Juan 13,17).

Te invito a que vivamos felices con lo que hoy tenemos y somos, sin mirar lo que hay en el plato del que está a nuestro lado, sino buscando estar satisfechos con lo que hay en el nuestro. Cada uno está invitado a ser feliz con lo que tiene en sus manos, si tal vez consideras que es muy poco para suplir tus necesidades, entonces hay que trabajar para construir la vida que quieres tener. Te bendigo y te invito a estar en las manos de Dios para salir adelante.