En el Evangelio hay un personaje muy conocido pero odiado, pues su fama se debe a su oficio como recaudador de impuestos, y, por lo tanto, no era muy querido por las personas, pues se aprovechaba de los más pobres y no perdonaba ninguna deuda. Este hombre es Zaqueo.

Lucas comienza afirmando que, Jesús iba pasando por Jericó, y mucha gente estaba esperando a que él pasara. Zaqueo había escuchado o había oído sobre Jesús. Y según el evangelista dice que tuvo curiosidad de saber quién era, pero por su baja estatura le era difícil verlo, pero fue tal su curiosidad que decidió subirse a un árbol de sicómoro para conocer a Jesús.

Lo más interesante que le puede pasar a Zaqueo es que Jesús lo llama, para decirle que se quedará a compartir en su casa. Él, extrañado de las palabras, del Maestro y su decisión acepta alegremente, porque entre muchos es el elegido por el Hijos del Padre. Aquí nuevamente resaltó que esta curiosidad lleva a Zaqueo a conocer a la mejor persona del mundo: Jesús, que ve más allá de las acciones, sabía que el corazón de Zaqueo estaba lleno de amor y de buenas acciones. Esto mismo puede pasar si tú te atreves a tener una experiencia de conocer a Jesús, que llegue a tu casa.

Los comentarios de las personas resonaban, puesto que, se preguntaban cómo Jesús, un hombre de buenas acciones, iba a llegar a casa de un jefe de cobradores de impuestos, pero al Maestro no le interesaban los comentarios de las personas, le interesaba que el corazón de este personaje cambiará. Zaqueo reacciona de inmediato, y dice que dará la mitad de sus bienes a los más pobres.

Ahora la vida de Zaqueo tiene un cambio total, su corazón ha sido conquistado por aquella acción de Jesús, de acercarse sin juzgarlo ni criticarle nada, pues solo un gesto de amor bastó para reaccionar y cambiar. Como Zaqueo, abre tu corazón y deja que hoy Jesús llegue a tu vida y cambie lo que tanto has deseado cambiar durante muchos años. Tranquilo que no verá tus acciones no tan buenas, sino lo bueno de ti.

Quiero invitarte a tener esa curiosidad de saber quién es Jesús; estoy seguro de que Zaqueo no se arrepintió de ir a ver quién era esta persona, y sé, también, que si lo conoces no te arrepentirás. Ojo la curiosidad “Mato al gato” pero aquella curiosidad que tengas por Jesús te llenara de amor, y tu vida será totalmente diferente.