“Las relaciones humanas son el mar en el cual nada el ser humano; y sin habilidades sociales adecuadas, perderse en ése mar es inminente”. Nos dice en el texto: “Superando desafíos” de Ivan Cardona.

Jesús se nos hace presente en muchas imágenes que Él mismo construyó, una de las más conocidas es el pescador. El pescador era una imagen muy cercana en su tiempo y en su espacio, tanto es así que un par de sus discípulos son llamados por el maestro desempeñando este oficio, es posible que hoy no estemos tan cerca del mismo, en especial los que no vivimos en la costa, sin embargo podemos describirlo con alguna exactitud desde lo que conocemos.

La imagen que tengo yo de un pescador es una persona fuerte, por las redes que carga día a día, con manos curtidas por el trabajo con los anzuelos, las cañas, una persona que tuvo que adaptar su cuerpo a la difícil tarea de pasar el día bajo el sol, conviviendo con lo húmedo de ése ambiente de trabajo y con las tormentas en ocasiones.

Jesús entonces se hace un pescador, pero no un pescador usual, sino un pescador de hombres, para ésta labor debe aprender, cómo cada uno de nosotros, (y como bien dirige la reflexión Cardona: “Las relaciones humanas son el mar en el cual nada el ser humano; y sin habilidades sociales adecuadas, perderse en ése mar es inminente”, la invitación es a desarrollar y ejecutar capacidades interpersonales que son de vital importancia en las relaciones humanas.

Para esto es que Jesús se hace uno de nosotros, para desde la cercanía abrazarnos con sus redes de amor e inspirarnos a hacer lo mismo con las demás personas. Es de vital importancia que nosotros los Cristianos tengamos altas capacidades sociales, desarrollando la empatía, la capacidad de escuchar y la capacidad de agradecer entre muchas otras. Jesús es un modelo de esto, Él caminó entre la gente, seguramente hizo fila alguna vez, seguramente sintió perder la paciencia alguna vez, seguramente le costó ponerse en los zapatos de los que lo rodeaban, pero lo hizo y lo hizo hasta dar la vida por nosotros.

Es por esto que los seguidores del camino, debemos aprender de Jesús:

 

No basta con tener una excelente relación con Dios, si no se tiene una excelente relación con las personas que nos rodean, miremos al maestro y veamos sus habilidades sociales, conozcamos su capacidad por conectar emocionalmente con nuestro prójimo, desarrollemos la capacidad del alma y el corazón de ver en las demás personas al Cristo vivo y resucitado.

Ronald Beltrán Tórrez