Dios, desde siempre, ha manifestado su amor por la humanidad y para manifestar ese amor se ha hecho cercano y además se ha valido de personas y circunstancias para que el hombre le entregue su corazón…

Dios, desde siempre, ha manifestado su amor por la humanidad y para manifestar ese amor se ha hecho cercano y además se ha valido de personas y circunstancias para que el hombre le entregue su corazón. A continuación las primeras personas y hechos de los que Dios se valió vara mostrarnos el plan que ha tenido desde siempre para cada uno de nosotros.

1. Abraham

Se llamaba Abram, que significa “padre venerado”. Pero Dios le cambia el nombre y le pone Abraham, que significa “padre de una muchedumbre”. Dios cuando cambia un nombre lo hace en vistas a una nueva misión.

Originario de Ur, al sur de Mesopotamia, perteneciente a la tribu de Teraj, nómadas que se habían establecido en los valles regados por el Tigris y el Eufrates, alrededor del año 3000 a.C.

a) Dios lo elige

Dios no quiere actuar solo en la historia. Siempre se elige algunos hombres y los asocia a su Plan. De la respuesta de estos hombres depende el buen o mal resultado de su Plan de salvación. Con la elección, Dios le hizo estas promesas: tendrá descendencia numerosa (cf. Gn 15, 2-5), poseerá una tierra (cf. Gn 15, 79) y será fuente de bendición para todas las naciones de la tierra (cf. Gn 12, 3; 22, 18).

Con la elección, Dios le pide unos compromisos: monoteísmo (cf. Gn 17, 1), rectitud moral: “Anda en mi presencia y trata de ser perfecto” (Gn 17, 1) y la fe, es decir, docilidad absoluta a la voluntad del Señor (cf. Gn 15, 6).

b) Dios lo prueba

Dios pone duramente a prueba la fe de sus elegidos. Así es su pedagogía.

¿Qué pruebas puso a Abraham? “Sal de tu tierra” (cf. Gn 12, 1). La tierra era lo más querido para un hombre en ese tiempo. Es una ruptura muy costosa: ruptura con su pasado, con su sangre, con su suelo, con su patria. Romper con el pasado para lanzarse a un futuro incierto, para crear un nuevo pueblo, el pueblo de Dios. “Sacrifica a tu hijo Isaac” (cf. Gn 22, 2). Después de la esterilidad de Sara, su mujer, Dios le concedió un hijo, Isaac. Pero después, Dios le manda sacrificar a su único hijo. ¡Qué prueba tan grande!

La respuesta de Abraham en las pruebas es la fe: no pregunta, no discute; cree, confía, obedece, se entrega a Dios.

c) Dios lo premia

Dios, a quien le es fiel, le premia. Dios premia la fe de Abraham. Le dio una gran descendencia: los creyentes; le concedió una espléndida tierra, Canaán; y una hermosa bendición que no se borró ni se borrará nunca: la alianza con él. Esta alianza la firmó Abraham con la circuncisión37 . Sólo después de Pentecostés será abolida definitivamente por los apóstoles (cf. Hech 15, 5-29) y sustituida con el bautismo (cf. Col 2, 10-12). La circuncisión no era sólo un hecho físico: exigía la pureza interior y la obediencia a la ley (cf. Dt 10, 16; 30, 6); es lo que los profetas llamaban “circuncisión del corazón” (cf. Jer 4,4; Ez 44, 7). En una palabra: el premio que Dios dio a Abraham fue su amor, la cercanía y la compasión.

2. Los demás patriarcas (Isaac, Jacob, José)

a) Isaac (Gn 25-28)

Es el hijo de la promesa. De él habla poco la Biblia y lo hace mezclando lo pintoresco y la poesía de Oriente (su matrimonio con Rebeca) con lo fundamental: que Isaac recibe la misma bendición y promesas que su padre, y las trasmite a Jacob (cf. Gn 27, 14-29) en un relato lleno de colorido.

b) Jacob (Gn 25-33)

Jacob significa “el tramposo, el que suplanta” (suplantó a su hermano Esaú en la bendición paterna). Más tarde, después de la “lucha con Dios” (cf. Gn 32, 23-33) , Dios le cambia el nombre en “Israel” que significa “Dios es fuerte”. Jacob tuvo doce hijos, que formaron las doce tribus de Israel. Dios sigue siendo fiel a sus promesas y a sus bendiciones, que renueva a lo largo de toda la vida de Jacob. El sueño de Jacob (cf. Gn 28, 10-22) significa que Dios no está lejos de los hombres. Él mismo ha tendido un puente para comunicarse con ellos.

c) José (Gn 37-48)

José era el hijo preferido de Jacob. La bella historia de José vendido por sus hermanos corresponde a hechos verídicos y realmente acaecidos. Pero lo que más interesa es la enseñanza religiosa que se esconde detrás: la misteriosa providencia de Dios que siempre cuida de sus elegidos. José también es una figura que anticipa algunos aspectos de la vida de Cristo. Así lo dice san Pablo: “Tomó la condición de esclavo…se humilló…y por eso Dios lo engrandeció y le dio el nombre sobre todo nombre” (Fp 2, 6-10). Al igual que José salvó a su pueblo de la carestía, así también Jesús nos salvó a nosotros.

3. Contenido teológico y espiritual de los capítulos 12-50 del Génesis

Dios escoge hombres para realizar su Plan de Salvación.
Dios pide la obediencia de la fe y la disponibilidad total.
Las pruebas son ocasión maravillosa para demostrar nuestra preferencia por Dios.
Dios es siempre fiel a sus promesas.

El Pueblo que Dios se escoge es un pueblo que va gestándose en el camino mismo de la historia; se va haciendo en su caminar. No retorna hacia sí mismo, como le ocurrió a Ulises, el rey de Ítaca. El Pueblo de Dios es un pueblo en camino hacia la eterna Patria. Para llegar a esta patria hay que salir de nuestra pequeña patria de la comodidad, correr el riesgo y la oscuridad del camino; pero con la fe y confianza en que Dios camina junto a nosotros.