Descubrir nuestra esencia, es reconocer que somos seres humanos creados para ser felices, que somos creaturas, que nuestra naturaleza tiende a la búsqueda de la realización continua, este el principio para poder asimilar todo lo bueno que se nos da para que podamos conseguir desde nosotros mismos los objetivos que se nos presentan a través de las metas y acciones que seguramente nos ayudarán a lograr esto.

Precisamente nuestra tarea principal, consiste en descubrir que somos creaturas, pero además hijos de Dios, que estamos invitados a vivir en un anhelo constante por conocer que es lo que nos hace verdaderamente felices, en algunas ocasiones estos objetivos se desdibujan cuando nos dejamos distraer en nuestro arduo camino por la vida, siempre aparecerán dificultades, problemas y situaciones que nos pondrán a prueba, ¡ojo¡, no Dios, es la vida y las situaciones las que nos prueban, las que nos retan para lograr lo que necesitamos para nuestra realización.

En todo caso en nuestro proyecto de vida debe estar precisado que es importante vivir en constante discernimiento para poder tomar las decisiones fundamentales de la vida, cuando le preguntamos a algunas personas que paso en sus vidas, por qué se estancaron y no avanzaron en el logro de sus objetivos y sueños, responden entonces que fue porque las personas les hicieron daño, y es cierto que en ocasiones puede ser así, pero no hay que dejar de soñar, de buscar porque seguramente si perseveramos con la conciencia de lo bueno que hay en nuestra humanidad podremos vivir acorde a lo que hemos sido llamados, a ser constructores de nuestra propia vida.

Recordando el pasaje del ciego de nacimiento del evangelio de Juan, en el capítulo 9, podemos descubrir que a pesar de esta persona no pedirle ayuda a Jesús, Él le untó barro en los ojos, un barro que con su saliva nos recuerda como en el Génesis Dios hace lo mismo para crear al hombre, su máxima obra, pero por la caída del ser humano en el pecado, por dejarse distraer de la meta a la que estaba llamado, va a necesitar ser restaurado en la historia, para eso vino Jesús al mundo, para salvar a todos los que el Padre le dio.

Hoy tomando la claridad que lo que somos como personas, reconociendo también que estamos hechos para ser felices para realizarnos plenamente con la ayuda de Dios, recibamos la ayuda que Jesús quiere imprimirle a nuestro proyecto de vida, él que se nos muestra totalmente humano, nos revela que es posible ser feliz cuando descubrimos que la vida es el máximo don otorgado, que para poder vivir de manera auténtica partamos de lo que somos, con la plena convicción que Dios nos ha creado para hacerlo de esta manera, renunciando a toda distracción que aparece en nuestro camino.

Ánimo! Todos los días son posibilidades para crecer y ser mejor.

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