Una de las cosas más difíciles para el ser un humano es entender que la libertad propia termina donde empieza la del otro, esto es, que aunque seamos libres, no podemos dañar a otros con nuestros actos. Para no dañar a los demás, es importante entender que existen normas que se deberíamos cumplir y respetar, para que de esta manera no se vulneren bajo ninguna circunstancia, los derechos de cualquier otra persona. El problema de transgredir normas, radica en que se espera a ser adulto para aprender todo lo que no se debe hacer, cuando en realidad se debería iniciar el trabajo en estos temas, desde la familia, en el proceso de formación desde el hogar.

Para cualquier padre de familia, es fundamental saber que los límites y las normas tienen un objetivo en la vida de los hijos, que no deben implantarse y enseñarse porque si, tienen un fin y obedece a:

  • Otorgar a los hijos sentimientos de seguridad y protección.
  • Crear propios referentes, para dar pautas de lo que es y no es válido.
  • Ayudar a conformar su propia escala de valores
  • Ayudar a lograr una convivencia más organizada y promueven el sentido del respeto hacia los demás.
  • Ayudar a desarrollar la tolerancia a la frustración.

Es importante tener muy claro lo mencionado anteriormente y saber que el tiempo oportuno para inculcar normas y límites en los hijos es antes de los 7 años de edad, debido a que es el tiempo en el cerebro es más flexible, en términos psicológicos, esto significa que hay más capacidad de asimilación y almacenamiento de la información. Posteriormente cuando los hijos llegan a la adolescencia se enfrentarán al uso de las normas y es por ese enfrentamiento, que al impartir las normas o límites, se les debe argumentar el porque ellos necesitan aprender a saber por qué y para qué hacen las reglas.

Por último, para poder establecer normas y límites a los hijos, es importante las siguientes tres pautas:

  1. ¿Cómo comunicarse?: Es fundamental que los padres sean asertivos en el momento de hablar y dirigirse a los hijos para instaurar una norma, esto es, buscar un momento adecuado para hablar con ellos y explicar por qué es necesario ese límite. Se le debe dedicar un tiempo especial a explicar las consecuencias positivas de su cumplimiento o las negativas por su incumplimiento.
  2. ¿Cómo comportarse?: Luego de haber dado las normas y límites de convivencia, no es momento de dar un paso atrás, es momento de mantenerse firmes con las decisiones y reglas impartidas, sabiendo que como padres no se les deja de colaborar a los hijos, pero siempre recordando el cumplimiento de lo establecido y las consecuencias pautadas.
  3. Evaluar el uso de la norma: Es recomendable que durante un tiempo, que puede ser entre 1 y 2 meses, se observe el comportamiento de los hijos en cuanto a las normas establecidas, así se les da tiempo suficiente de asimilar y poder sacar conclusiones de si lo establecido ayuda o empeora la educación de los hijos.