Las personas en esta época suelen preparar muchas cosas, adornos, comida, novenas, momentos en familia, y algunos, realmente muy pocos preparan lo importante, el corazón, la familia.
El hecho de hacer misión es una experiencia muy enriquecedora, pero por múltiples razones no todos somos misioneros para esta época, no todos podemos ir a un lado totalmente apartado de nuestro entorno, para acompañar a familias en una época con tantos sentimientos a flor de piel. Pero entonces, ¿no hacemos misión?.

Todo lo contrario debemos hacerla y nos toca en el nuestra aparente “zona de confort”, la familia, porque aparente, fácil, porque nuestra familia, nuestro hogar, es nuestro lugar predilecto, pero probablemente tenga sus prioridades para estas fechas puestas en otros elementos, que si bien son muy bonitos, no son el centro de esta celebración.

La misión en casa también requiere preparación, para nosotros los católicos no es un secreto que la preparación espiritual para esta época se ha ido perdiendo mucho en los hogares, y es hora de recuperarla. A través de este listado te dejo ideas para preparar tu misión más importante, la misión en tu primer lugar de evangelización, el hogar. ¿Qué es lo más importante?:

  • Oración personal: De nada sirve planear, si no colocamos todo en manos de Dios, la misión es un espacio para ayudar a encontrar a Dios, y si no le pedimos su ayuda, difícilmente vamos a encontrar las herramientas para mostrar su amor, para mostrar su grandeza. La oración es un momento íntimo y constante que tenemos con Él. Es una de nuestras fuentes de vitamina espiritual primordiales.
  • Ejemplo: si yo quiero mostrar que Dios es amoroso, que esta fecha es importante porque ratifica el amor del Padre hacia nosotros, debo ser un ejemplo de esto. De nada sirve mi tiempo en una iglesia, o mi tiempo orando a solas, si una vez comienza mi rutina, soy una persona totalmente lejana de Dios. Alguien que se siente amado por su Padre es feliz, está en la búsqueda constante de mejora y eso es algo que se debe percibir. Mis familiares y amigos deben ver en mi alguien lleno de amor, a pesar de nuestras barreras humanas, a pesar de ser humanos en construcción.
  • Oración familiar: Navidad puede ser la mejor “excusa” para empezar a unirnos en oración como familia, normalmente no es una tarea fácil, porque el tiempo y nuestras actividades ocupan todo nuestro día. La oración en familia es una herramienta poderosa, pues bien nos dice Jesús “Donde hay dos o tres reunidos en mi nombre, Yo estoy en medio de ellos” (Mt 18, 15-20), y si Jesús está con nosotros, con nuestra familia, podemos tener la seguridad que él empezará a actuar. Podemos empezar una vez por semana y en la medida de nuestras posibilidades irá aumentando para la gloria de Dios, y el beneficio de nosotros.
  • Novena de aguinaldos: la novena es el camino, la preparación para ese encuentro con Jesús. El camino para buscar el regalo que yo le quiero dar a Dios. Hacer la novena nos lleva por un proceso que involucra historia, oración, preparación. El ideal de la novena también es convocarnos alrededor de Jesús, alrededor de la Sagrada Familia, alrededor del pesebre.
  • Ayudar: Todos sabemos que diciembre es un mes de alegrías y celebraciones, pero también es un mes difícil para muchas personas que atraviesan por la enfermedad, el duelo, la soledad, la pobreza, entre otras razones. Es momento de mirar también a ellos, de ayudar en la medida de mis posibilidades a cambiar un poco esa realidad, a ser luz en medio de las tinieblas. Tenemos que ser capaces de ver el rostro de Jesús en esas personas, y actuar, porque de nada nos va a servir tanta oración, tanta rodilla doblada, si no ponemos en práctica el evangelio, sino somos amor para los demás.
  • Invitar más familiares y amigos: Necesitamos replicar esto en muchos hogares, invitar a más personas a actuar, a asumir ser misioneros en su “zona de confort”. Bien dicen que las pequeñas acciones logran grandes cambios, y cuando estas pequeñas acciones se multiplican el cambio será evidente.

Estas son algunas de las claves o pasos para organizar tu misión, pueden aumentar de seguro, dependiendo tu familia, tu tiempo. La Eucaristía sin duda también hace parte importante de esta, pero no es un paso, por dos razones: La primera porque si tú vas a hacer la misión, es porque ya tienes a Dios en tu corazón, y en este orden la Eucaristía es una de tus prioridades. Segundo porque para amar la Eucaristía necesitamos tener ese encuentro con Dios y nosotros no podemos obligar a que nuestra familia viva ese encuentro, eso es una elección personal, pero sí podemos ser instrumento de Dios para que él pueda actuar a través de los pasos anteriormente mencionados.