No, no lo guardes, porque con el guardaras la felicidad, la chispa, la motivación, todo lo que te caracterizaba en diciembre y ahora se acaba. Todo vuelve a la normalidad.

Se acabó un año más ya toca recoger todos los arreglos, el pesebre, las luces, y vuelve todo a la cotidianidad, el ambiente cambia de nuevo, hay que volver a pensar en las deudas, en los problemas, en todo aquello que angustia.

El pesebre que quiero que no guardes es el de tu corazón, ese que preparaste durante diciembre, para que naciera Jesús; para que irradiará alegría tu ser, porque habita en el, este amor grande e incondicional del Padre, que nos envió a su hijo para darnos la salvación. No guardes esa luz, mantenla, con ella la vida es más brillante, no fácil, pero más llevadera. No dejes como un recuerdo todo lo que preparaste en diciembre. Por el contrario que todo esto sea las nuevas fuerzas para este nuevo año, para mejorar la relación con Dios, para actuar conforme al evangelio, para ser amor.

Los adornos se limpian y se guardan para volverlos a sacar a final de año, pero el ambiente de unión y amor, de reconciliación, debe continuar. Ya hicimos los propósitos para este año y necesitamos de ese Jesús para hacerlos realidad, necesitamos tenerlo a nuestro lado, para que nos ayude, para que él nos levante después de cada tropiezo y con un abrazo amoroso nos devuelva la esperanza, para seguir, para buscar cómo hacer nuevas las cosas, para ser testigos de luz. Testimonio del amor de Dios.

De San José y la Virgen María, también necesitamos y tanto, su humildad, su disposición, su ejemplo de hogar. No los dejemos en una caja, abramos las puertas de nuestra familia, para que ellos nos enseñen a ser familia, a ser un hogar en el que habita Dios, en el que nos amamos y a pesar de las dificultades no perdemos la fe, la esperanza de un mundo mejor. Donde aprendemos a perdonar y amar incondicionalmente, donde estamos unidos y preparados para seguir a Dios y sus mandatos.

Por favor cuando empieces a guardar recuerda que las imágenes, las figuras, las luces y el resto de decoraciones se iran a esa caja, pero que en tu corazón quedará lo más valioso, que en tu hogar quedará la Santa Familia de Nazaret, para ayudarnos en este nuevo año, con tantos sueños y retos por delante. No olvides que ese niño Jesús, nació en tu corazón y estará allí y actuará en la medida que lo dejes.