Murdoch University – Perth WA

Si no tienes ningún problema emocional o de salud mental, si no sufres de ansiedad, depresión o nada parecido podrías pensar que estas bien.

Sin embargo, investigación en el campo de Psicología Positiva ha demostrado que el bienestar no es solamente estar libre de dificultades, sino esforzarse por lograr un estado óptimo, donde puedas alcanzar tus metas y tu potencial.

Hoy en día, vivimos en un mundo donde el acceso a la información, la tecnología y la ciencia han transformado nuestras vidas de tal modo que nuestras preocupaciones son completamente diferentes a las de personas de tiempos pasados. Robert Sapolsky, de la Universidad de Stanford, en los Estados Unidos, es un experto en el estrés y sus efectos en nuestras vidas, en su libro “Por qué las cebras no tienen úlcera?” (1) explica cómo hoy en día, nuestras preocupaciones están más relacionadas a nuestro estatus social, que a pensar cuál será el próximo animal que cazaremos para comer. Aún podríamos decir que para muchos las principales fuentes de estrés son facebook e instagram, ahora más que nunca somos nosotros los creadores de nuestro estrés. A pesar de la aparente abundancia en la que vivimos y el estar continuamente conectados, el aumento en problemas emocionales, psicológicos e interpersonales es evidente. Tenemos más, pero no somos más felices; tenemos más, pero también enfermamos más.

En realidad poca gente goza de un estado de bienestar pleno. A pesar de no tener problemas de salud mental específicos, muchas personas se quedan en un estado neutro, sin dolor, pero tampoco movimiento, este estado tiene un nombre técnico: “languidecer” (2) un estado de falta de motivación, falta de sentido. La investigación ha demostrado que simplemente “languidecer” puede traer efectos tan negativos o aun peores que sufrir de depresión. Un estudio llevado a cabo en jóvenes en Australia del Sur, demostró como era más fácil predecir la salud mental a través de evaluar la falta de “esperanza”, en lugar de medir los niveles de “depresión”.

Gozar de bienestar y salud mental, es poder disfrutar la vida y también poder ser parte de una comunidad, contribuir y ser productivo. Este concepto se ha transformado en una prioridad a nivel mundial, aún la Organización Mundial de la Salud (3) tiene como su objetivo principal la búsqueda del bienestar en todos los niveles.

¿Cómo obtener el bienestar?, Martin Seligmann (4), el padre de la Psicología Positiva, ha identificado hasta el momento 5 elementos fundamentales:

  • Emociones positivas: Toda emoción que traiga a nuestras vidas felicidad y satisfacción. Pasar tiempo haciendo aquello que nos trae satisfacción y con las personas que amamos.
  • Compromiso: Estar “enganchado” con la vida, comprometido con nuestro trabajo y nuestras metas.
  • Relaciones: Nuestras relaciones nos definen, nos impactan y nos nutren. Este es probablemente el elemento principal para definir nuestro estado de salud mental, ya que se ha demostrado que tener relaciones y amistades estables es uno de los elementos más importantes de la calidad de vida.
  • Significado: Aquello que da sentido a nuestras vidas, nuestros valores y nuestra fe.
  • Logros: La satisfacción de obtener nuestros objetivos.

La psicología recomienda varias estrategias para conseguir estas metas, entre ellas están: Comprometerse con una causa, ofrecerse como voluntario, mantener un diario de gratitud, practicar meditación, hacer ejercicio, cultivar un hobby o inclusive comprarse una mascota.

Empresas y colegios; Universidades y ONG’s; aún gobiernos, están comprometidos con el objetivo de estimular el bienestar en las personas (5). Sin embargo no es tarea fácil, y se hace aún más difícil a la hora de intentar proveer a las personas con “significado”, con un sentido de vida que vaya más allá del consumo y la comodidad.

Es interesante considerar que estos hallazgos y el estudio del bienestar y la salud mental, desde la óptica de la psicología positiva son muy recientes. Sin embargo, estos conceptos han estado presentes en la vida de los seres humanos durante siglos, particularmente entre las comunidades cristianas.

Poder servir al prójimo, en el entendimiento de quienes somos realmente como hijos de Dios, ha sido siempre una fuente de felicidad y de salud mental, física y emocional aún a través de incontables dificultades para una multitud de personas comprometidas con la fe.

La felicidad no está en lo que se tiene, sino en la forma como vivimos nuestras vidas y la forma en que vemos el mundo. Es hora de pensar en aquello que trae significado a nuestras vidas y desarrollar una actitud de gratitud constante, sin dar por sentado todo aquello que puede hacernos mejores personas. La ciencia lo apoya.

Referencias

(1) Sapolsky R. Por qué las cebras no tienen úlcera?: la guía del estrés. Alianza Editorial Sa; 2007.
(2) Venning A, Wilson A, Kettler L, Eliott J. Mental health among youth in South Australia: A survey of flourishing, languishing, struggling, and floundering. Aust Psychol. 2013;48(4):299–310.
(3) WHO | Mental health: a state of well-being [Internet]. WHO. [cited 2015 Apr 27]. Available from: http://www.who.int/features/factfiles/mental_health/en/
(4) The PERMA Model: Your Scientific Theory of Happiness [Internet]. 2017 [cited 2017 Oct 4]. Available from: https://positivepsychologyprogram.com/perma-model/
(5) Seligman M. Building the state of wellbeing. Adelaide SA: Department of the Premier and Cabinet; 2013.