La vida se construye con motivos que nos recuerden por qué estamos en el mundo y por qué vivimos la vida que tenemos. En nuestros días es fácil caer en el ritmo de la monotonía, muchas veces vamos por la vida sin encontrarle un sentido, solo porque se ha envuelto una rutina del día a día. Ir de la casa al trabajo o de casa a la universidad se vuelve muchas veces una carga para aquellos que se dejaron enredar por los lazos de la monotonía y se han quedado estáticos frente al paso de los días y de sus propias vidas.

Es común que hoy encontremos jóvenes sin ganas de salir adelante, adultos con pocos deseos de alcanzar metas, niños con deseos de querer vivir en la facilidad que hoy el mundo propone. Sin duda todos ellos se han dejado engañar por los profetas de las malas noticias, de aquellos que no ven esperanza, que prefieren decir que todo está perdido sin nisiquiera hacer el esfuerzo de luchar, por aquellos que prefieren vivir ahogados en el mal que indudablemente existe en el mundo, olvidándose de todo el bien que muchas personas hoy realizan. Cuando esto sucede, cuando se prefiere acoger las “malas nuevas” no hay nada adelante, no hay camino que recorrer, no hay esperanza, sencillamente se está muerto en vida.

Frente al anuncio negativo de los profetas de las malas noticias, los cristianos debemos ser capaces de anunciar con toda la vida la Buena Nueva más importante que el mundo haya conocido jamás: Jesucristo. Él es quien viene a romper los lazos de la monotonía y le imparte un sentido pleno a nuestra vida, solo Él puede ayudarnos a vivir con alegría y con ánimos de querer ir siempre más adelante. De alguna manera, esta es la primera invitación en este artículo que tú estás leyendo, es la primera invitación que queremos hacerte: dale la oportunidad a Jesús de llenarte la vida de motivos para salir adelante.

Pero ¿qué significan los motivos? ellos no son más que razones por las que te debes mantener en constante movimiento. Sin duda, no podemos dejar que la vida pase delante de nuestros ojos y sencillamente se nos vaya, se nos acabe sin haber sido capaz de luchar por un motivo o sin haber dado la pelea por dejar una huella en el mundo en el que estamos. No podemos permanecer quietos, no podemos esperar a que las cosas sucedan sin más, como por arte de magia, tenemos que ser capaces de movernos, de encontrar en las cosas cotidianas un motivo para vivir, para esforzarnos y querer salir siempre hacia adelante.

Cuando dejamos que la cotidianidad se nos convierta en una carga más, cuando vemos las pequeñas cosas de la vida como innecesarias u obligatorias, de alguna manera perdemos la capacidad de verlas como un motivo para vivir. Cuando soy capaz de reconocer en el trabajo una oportunidad para crecer como persona y a demás como la oportunidad de darle a las personas que amo lo que necesitan, estoy encontrando motivos que me llevan a vivir esa pequeña cosa de la cotidianidad con pasión. Esa es la mirada que deberíamos darle a lo que realizamos todos los días, así no se convierten en una carga más, sino que pasan a ser los motivos por los que vivimos y por los que día a día nos esforzamos.

Pidamosle a Dios que nos regale la gracia de encontrar en las pequeñas cosas de la vida los motivos necesarios para seguir luchando en la vida. Que podamos ser los protagonistas de nuestras vidas y no unos simples espectadores que se quedan sentados esperando a que las cosas sucedan. Pidámosle que nos regale la fuerza para tener la capacidad de estar constantemente en búsqueda de motivos que logren darle sentido verdadero a nuestra vida.