Se dice que la felicidad es “el estado de grata satisfacción espiritual y física”. Sin embargo, puede ser subjetiva, algunos creen encontrar la felicidad en el amor, otros en el dinero, el éxito, y muchos otros, en las cosas.

La mayoría de las personas pasan la vida en busca de la felicidad. Pese a este hecho, está demostrado que esta búsqueda constante, puede hacer perder el sentido del presente y así, dejar de vivir el aquí y el ahora. Entonces, perseguir la felicidad puede hacernos infelices. Frases como “seré feliz cuando…”, y “esto me hará feliz…”, son la constante de muchos quienes están inconformes con su realidad. El problema es que la felicidad no está ni en el futuro ni en el pasado. Es un estado emocional, un estado interno, que sólo se puede experimentar en el momento presente.

Es sabido que el sentimiento de felicidad aumenta de manera importante, cuando suceden cambios positivos como conseguir pareja, tener éxito u obtener la tan deseada fama. No obstante, frecuentemente ese sentimiento va disminuyendo con el tiempo. Esto sucede, en gran parte, porque no todo el mundo sabe disfrutar y apreciar la vida durante largos períodos, generalmente las personas empiezan a desear “más” casi enseguida, provocando inconformidad.

Entonces, ¿Cómo conseguir la felicidad?

Sin duda, la respuesta obvia sería disfrutar del presente, concentrarse en lo positivo y estar conforme con quien eres. Pero más allá de eso el factor más importante para el alcance de la felicidad es tener buenas relaciones personales.

Esto fue descubierto en el estudio más largo acerca de la felicidad que inició en el año 1938, y que, 79 años después aún continúa analizando las vidas de dos grupos de hombres: uno quienes en sus inicios fueron estudiantes de Harvard y el otro grupo, hombres provenientes de lugares de bajos recursos y familias disfuncionales.

Cada dos años los investigadores hicieron entrevistas, cuestionarios y estudios médicos a estos 720 hombres acerca de su vida y sus relaciones, el resultado del estudio demostró que la riqueza, la fama y el éxito profesional, no traen felicidad o salud. Si no, es el trabajo que pongamos en mantener conexiones con otros seres humanos lo que constituye el secreto de la felicidad.
Así también, arrojó que las personas solitarias, suelen presentar una disminución en su salud más temprana que las personas que están más conectados con relaciones fuertes y significativas a su familia, amigos y entorno.

De igual forma, las relaciones ocasionales, superficiales o indirectas, no contribuyen a la felicidad. Tampoco lo hacen las relaciones tóxicas, abusivas o violentas. Entonces, se trata de la calidad de las relaciones cercanas de cada individuo. Precisamente, los hombres que durante su juventud se sintieron más satisfechas en sus relaciones, resultaron ser los más felices y saludables como adultos mayores.

Es así, como la buena vida se construye con buenas relaciones, y aunque sin duda, mantener relaciones satisfactorias es un trabajo diario que requiere tiempo y esfuerzo, la recompensa es ni más ni menos que el secreto de la felicidad.