Esta enseñanza comienza con una pregunta: ¿Qué ha hecho el Espíritu de Dios en tu vida?, el Señor no pasa en vano por nuestras vidas, cuando nos preguntamos eso, tenemos que hacer claridad de todo el bien que Dios en la persona de su Espíritu nos ha brindado, reconocer que Él ha hecho en nosotros una transformación novedosa que nos tiene que llevar a vivir como auténticos hijos de Dios.