El amor de nuestro Padre no es finito, ni tiene condiciones, ni restricciones ¡No! Es transcendente – si tú lo dejas actuar -, incondicional, infinito y no tiene medida. Él te ama tal como eres, no justifica las malas decisiones o los errores que hayas podido cometer – como seres racionales, suscita un nosotros una actitud reflexiva y de conciencia para saber sortear el camino por donde caminamos, aún sin su dirección -, pero es ese papá y mamá que te espera con la cena caliente en casa a pensar de las discusiones y diferencias que hayan podido tener.

En esta ocasión el Papa Francisco en la catequesis de la audiencia general de los miércoles en la Plaza de San Pedro, en continuación a la serie sobre: la esperanza cristiana, hace un llamado contundente a: sentirnos amados por nuestro Padre, amarnos a nosotros – es tiempo de trabajar en nuestra autoestima de manera más asidua-, y el servir al hermano a través del amor, ser portadores de misericordia y bondad por medio de lo más sencillo, pero tan significativo como lo es un abrazo.

Entremos en una verdad cultura del encuentro, ver con los ojos de Jesús, hacerle sentir al otro importante para nuestro existir, que sus ideas son valiosas y su compañía reconfortante.

¿Qué dices, te animas y hacemos juntos una verdadera revolución del amor? Cuéntanos tus opiniones en los comentarios de esta reflexión.

¡Vamos que si se puede!