En la audiencia general del 11 de abril, el Papa Francisco inició un nuevo ciclo de catequesis sobre el Sacramento del Bautismo, “fundamento de toda la vida cristiana”. Además hizo un llamado especial a los padres de familia, para que den la oportunidad al Espíritu Santo de habitar y guiar la vida de sus hijos desde pequeños.

Este es el primero de los Sacramentos, y nos explica el santo padre, es la puerta que permite a Cristo el Señor tomar morada en nuestra persona y a nosotros sumergirnos en su Misterio.

Bautizar es un verbo griego que significa “sumergir”, y este baño con agua es común en varias creencias para reflejar la transición de una condición a otra, o la purificación para un nuevo comienzo. Pero para nosotros los cristianos, asegura el Sumo Pontífice, que si el cuerpo se sumerge en el agua, el alma se sumerge en Cristo y recibe el perdón del pecado y un resplandecer con la luz divina. En virtud del Espíritu Santo, el bautismo nos sumerge en la muerte y resurrección del Señor, ahogando en la pila bautismal al hombre viejo, dominado por el pecado que separa de Dios y dando vida al hombre nuevo, recreado en Jesús.

A continuación el Papa hizo una pregunta a los asistentes de la audiencia y dijo: estoy seguro, segurísimo de que todos nosotros recordamos la fecha de nuestro nacimiento… Pero… os pregunto a vosotros : ¿Cada uno de nosotros recuerda la fecha de su bautismo?. A lo que algunos respondieron que sí y dijo el papa que está bien que la recuerden porque normalmente no lo hacen, y añadió si celebramos el día en que nacimos ¿por qué no celebrar, o por lo menos recordar, el día del renacimiento?. Y dejó una tarea para la casa: preguntar a madres o familiares la fecha del bautismo, para nunca olvidarla, y ese día dad gracias al Señor porque es precisamente el día en que Jesús entró en mí, en que el Espíritu Santo entró en mí. Es otro cumpleaños, el cumpleaños del renacimiento y no podemos olvidarlo, recalcó el santo padre.

Francisco recordó las últimas palabras del Señor Resucitado a los Apóstoles, como un mandato preciso “Id y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo” (Mt 28, 19). Y manifestó que a través del lavacro bautismal, el que cree en Cristo se sumerge en la misma vida de la Trinidad.

Sobre el agua de Bautismo dijo que no es un agua cualquiera, sino es el agua sobre la que se invoca el Espíritu que “da vida” (credo). y lo explico a través de las palabras de Jesús a Nicodemo, “El que no nazca de agua y de espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo nacido de la carne, es carne; lo nacido del Espíritu es espíritu” (Jn 3: 5-6).

El Bautismo relato el sumo pontífice, es una “regeneración”, es un signo de renacimiento a una nueva vida. El Bautismo también nos hace miembros del cuerpo de Cristo que es la Iglesia y partícipes de su misión en el mundo. Este Sacramento permite a Cristo vivir en nosotros y a nosotros vivir unidos a él. Este supone un camino de fe, que llamamos catecumenado, evidente cuando es un adulto quien pide el bautismo. Pero incluso los niños, desde la antigüedad, son bautizados en la fe de sus padres.

El papa le habló a los padres de familia que esperan a que sus hijos crezcan y que sean ellos mismos quienes pidan el sacramento diciendo: esto significa no tener confianza en el Espíritu Santo, porque cuando bautizamos a un niño, en ese niño entra el Espíritu Santo y el Espíritu Santo hace que crezcan en ese niño, desde pequeño, virtudes cristianas que florecerán después. Hay que darle a oportunidad a los niños de tener dentro al Espíritu Santo, y que Él guíe su vida.

El Santo padre finalizó recordándonos que las promesas bautismales que renovamos cada año en la Vigilia Pascual deben ser reavivadas a diario, para que el Bautismo “cristifique”: no hay que tener miedo de esta palabra: el bautismo nos “cristifica”, quien ha recibido el bautismo y es “cristificado” se asemeja a Cristo, se transforma en Cristo y se hace de verdad otro Cristo.