Tomar una decisión siempre implica una consecuencia. Hoy es muy común tomar decisiones a la ligera, sin pensar en lo importante que es: Muchas veces detenernos a pensar hasta qué punto nos conviene o no lo que estamos a punto de decidir. Este afán de que querer las cosas ya, nos han llevado a olvidar las consecuencias de tomar una decisión, éstas muchas veces, nos terminan pesando ya cuando decidimos y cuando no queda posibilidad de cambiar de decisión.

Hay una canción del artista panameño Rubén Blades que lleva por título: “Decisiones”, allí se relata como la toma de una decisión nos puede llevar a una situación trágica. Es seguro que así es en la vida real. Pero no todo es malo, luego de tomar una decisión, muchas veces nos damos cuenta que si tomamos una decisión correcta. Pienso en las personas que han decidido unirse en matrimonio y han perseverado en su decisión, en medio de las pruebas que seguramente como parejas han experimentado.

El objetivo de este artículo no es sembrar miedo al momento de tomar una decisión, de ninguna manera, porque la vida se compone de decisiones, algunas que logran cambiar la vida y otras que sencillamente nos ayudan a llevar un ritmo de la misma. Lo que queremos aquí es brindarte algunas claves que te ayuden al momento de tomar decisiones, elegir la más acertada. No queremos decidir por ti, solo queremos darte pistas que te ayuden desde tu elección personal a tomar mejores decisiones.

A continuación las claves:

  • Mirar en que te va a tocar la vida: Esto tiene que ver con las consecuencias. Cuando tomamos decisiones como te he dicho, es necesario pensar también en las consecuencias que ella puede tener. No podemos actuar como si no hubiese un mañana, tomando decisiones a la ligera sin pensar en lo importante que es mirar en que puede afectar, ya sea de manera positiva o negativa mi vida.
  • Evaluar si me va a conducir por la felicidad: Sin duda la felicidad no es una meta, sino el camino. Cuando tomamos decisiones debemos entender que no se puede actuar bajo presión, es decir, no podemos tomarlas pensando solo en la felicidad del otro, sino que debemos mirar si esto nos va a llevar a nosotros a ser felices. Esto no es egoísmo, sino amor propio, es decir, la capacidad de saber que mis decisiones traen consecuencias y estas nos deben llevar a ser plenamente felices.
  • Tomar la decisión no solo con el corazón (sentimientos): Muchas veces al tomar decisiones lo hacemos desde los sentimientos, es decir, teniendo en cuenta como nos sentimos en el momento, dejando a un lado la capacidad de razonar. Debemos ser capaces de tomar decisiones inteligentes que no sean guiadas simplemente por el mero sentimiento.
  • No tener miedo a los posibles cambios: Es necesario entender que las decisiones muchas veces nos van a someter a cambios. No podemos permitir que el miedo a cambiar de rumbo nuestra vida nos violente a no tomar una decisión que de alguna manera va a hacer mucho bien a nuestra vida. Tenemos que ser capaces de arriesgarnos.