Luego de su viaje a Portugal, en la visita a la Virgen de Fátima, en la que predicó un mensaje mariano muy claro, en el que canonizó a Jacinta y Francisco Marto, hermanos que experimentaron la aparición de la virgen hace más de un siglo, evento del que fueron testigo peregrinos y miles de fieles en Portugal. El Papa compartió los momentos vividos en el rezo del Regina Coeli que se hicieron presentes en la Plaza de San Pedro el domingo 14 de mayo.

“En Fátima me inmergí en la oración del santo Pueblo fiel, oración que allí fluye desde hace cien años como un río, para implorar la protección maternal de María sobre el mundo entero. Doy gracias al Señor que me ha concedido de ir a los pies de la Virgen Madre como peregrino de esperanza y de paz”, es lo que nos cuenta el Santo Padre haciendo énfasis en sus momentos de oración silenciosa realizada en la Capilla de las Apariciones en un ambiente de profunda reflexión y recogimiento, junto con los fieles que estuvieron acompañando y orando del mismo modo.

“Centro de todo este viaje, presente en medio a su Pueblo en la Palabra y en la Eucaristía. Presente en medio a los tantos enfermos, que son protagonistas de la vida litúrgica y pastoral de Fátima, como de cada santuario mariano”. Al mismo tiempo el Papa destaca la figura del Señor Resucitado.

En tanto las canonizaciones enunciadas líneas arriba, el Santo Padre dijo: “quise proponer a toda la Iglesia su ejemplo de adhesión a Cristo y de testimonio evangélico. Su santidad no es consecuencia de las apariciones sino de la fidelidad y del ardor con el cual ellos correspondieron al privilegio recibido de poder ver a la Virgen María. También en nuestros días hay tanta necesidad de oración y de penitencia para implorar la gracia de la conversión, como también el final de los absurdos conflictos y de las violencias que desfiguran el rostro de la humanidad”, concluyó el Santo Padre.