Un reto enorme para una sociedad encaminada cada día más hacia el consumo es dar y ser generosos.

Nos llenamos de cosas inútiles que usamos por un rato y luego echamos en el baúl del olvido y desde allí las atesoramos y no dejamos que nada ocurra con ellas. Compramos ropa por la moda que es la pasajera de un tren fugaz. Porque pasa rauda y veloz luego que los almacenes agoten sus existencias.

A lo largo de la vida larga, que pasó en unos momenticos, he visto cuán transitorios son los productos del consumo y cómo hacen la publicidad de seductora para que nos enamoremos y caigamos en la trampa de la compra que llega muchas veces hasta la compulsión.

Vivimos en la sociedad “del tengo” tengo de esto, de aquello, tengo más o tengo menos pero tengo y lo peor, el quiero tener. Un deseo irrefrenable que lleva a robar y a matar, solo por tener. Y en ese vaivén dejamos pasar mucha vida sin mirar a los lados, sin compartir, sin repartir.

Y resulta que entre más tenemos, menos contentos nos sentimos, menos contentos vivimos y lo que es aún peor, más vacíos. Pobrecitos nosotros que nos han dicho que la mayor felicidad está en dar, en compartir, en donar y hemos entendido ese mensaje al revés. No damos, atesoramos. No donamos, obligamos a pedir. No somos generosos, nos gusta sentirnos poderosos cuando nos piden. Damos una conferencia de prensa en cada acto de responsabilidad social que hacemos como si con este no nos diera a cambio un descuento generoso en los impuestos.

Esto es un llamado a ser generosos, a dar sin que nos tengan que pedir, a compartir con el otro lo que tenemos, a vivir más la vida y menos que las cosas nos vivan a nosotros. Es un llamado a donar sin que nos pidan, a dar sin recibir nada a cambio, a apoyar y a ayudar. Seguramente no nos permitirá chicanearle al mundo lo que hicimos, no despertaremos envidias, no seremos los más, más; pero si nos iremos a dormirá en paz, satisfechos y contentos con la certeza que hicimos bien. Con la alegría que vimos reflejada en el otro que no hay nada que llene más que eso.

Es una invitación pues, a dar, a donar y a ser generosos.