¿Conoce usted al Espíritu Santo? ¿Conoce esa fuerza infinita y tierna, cercana y penetrante, que es el mismo Dios, que quiere insinuarse en su vida?

Él es el Dios infinito, inaccesible. Sin embargo, extrañamente cercano. Él procede del Padre y del Hijo. Él es el prometido, obra divina de Cristo. A eso vino Jesús: a salvarnos y a darnos el Espíritu Santo. Él reside en nuestra alma por la gracia. ¿No saben que son templos de Dios y que el Espíritu de Dios mora en ustedes? (1 Cor. 3, 16).

¿Ha experimentado usted la presencia del Espíritu Santo en su vida? ¿Sabe usted que hay una fuerza llena de ternura, capaz de curarlo de todas sus dolencias y de hacerlo a usted alegre, nuevamente feliz, hacerlo sentir que usted tiene una importantísima misión en el mundo? ¿Y hacérsela cumplir?.

¿Sabe usted que usted puede empezar a recibir fuerzas interiores desconocidas antes, que fueron prometidas por Jesucristo?

Nosotros queremos hacerle a usted descubrir lo que antes usted no había descubierto: la fuerza poderosa, tierna, penetrante, renovadora del Espíritu, que es el único que puede cambiar toda su vida.

Yo quiero invitarlo a experimentar esa fuerza infinita, amorosa, misteriosa, adorable, absolutamente real que es el Espíritu Santo.

Él es el que une al Padre y al Hijo en una perfecta unidad sustancial. Él es el autor secreto de toda unión amorosa de los hombres entre ellos y de los hombres con la Divinidad. Donde hay un hombre buscando a Dios, ahí está la obra secreta y preciosa del Espíritu Santo.

Él fue el que obró misteriosamente en María, y lo que en ella fue engendrado lo fue por obra del Espíritu Santo. Él fue el que llenó a Jesucristo, en las riberas del Jordán. El que lo llevó por el desierto y por todos los caminos del mundo. El Espíritu es la promesa del Padre. Es el Espíritu Consolador, a quien el Padre envió en nombre de Jesús. El que nos enseña todas las cosas y nos recuerda todo lo que dijo Jesús.

¿Cómo no vamos a amar al Espíritu Santo, cómo no vamos a predicar su presencia maravillosa en el mundo actual, cómo no vamos a hacer grupos de oración en donde se suplique su venida? Si Él es el único, el autor del amor a Cristo en el corazón del hombre y de la entrega de Jesús a los cristianos.