Para leer y comprender la Biblia por lo tanto, se debe utilizar una versión que brinde la posibilidad de estar lo más cerca a las traducciones…

 
Como bien saben los amables lectores, la biblia no se puede leer como otro libro común y corriente, como un libro de ciencia, de historia, una novela o una fábula. Si usted o cualquier otra persona abordan la lectura del texto sagrado de ésta manera puede hacerle decir a la biblia cosas que en realidad no se dicen. Es por ello que la iglesia ha sido sumamente cuidadosa primero en la investigación y documentación histórica, para aproximarnos a la comprensión de los métodos, de las formas de comunicación, de los recursos literarios, y de las intenciones del autor sagrado a la hora de elaborar un texto. De Hecho hay científicos dedicados exclusivamente a éstas investigaciones para ayudarnos cada día a comprender mejor esa colección de libros.
 

Para aprender a leerla debemos entender muchas cosas, en esta oportunidad hablaré de una sola: ¿qué es la biblia y como se escribió? Para ello comencemos por definir el concepto. La Palabra Biblia es de origen griego, de donde proviene la palabra biblioteca, que quiere decir: libros. Este grupo de libros al que llamamos Biblia se fue componiendo a lo largo de varios siglos, inicialmente, en los tiempos en donde la escritura apenas comenzaba, fue por transmisión oral, es decir, los acontecimientos y creencias de las comunidades,(del antiguo testamento) sobre temas especiales se transmitían de generación en generación por vía oral. Las personas mayores y los considerados más sabios dentro de las comunidades, eran los responsables de contar esas historias a los niños y estos a su vez a sus hijos. En este punto usted amable lector deberá entender, que muchas de esas cosas que se transmitían por vía oral, necesariamente, quedarían marcadas por la influencia de las costumbres, tradiciones y mitos que rodeaban a esas comunidades.

 
Con el paso de los siglos esas narraciones fueron consignadas en documentos escritos, y traducidas y actualizadas al lenguaje de cada uno de nosotros. Igualmente al ser traducidas a otras lenguas se presenta los consabidos errores de interpretación, que pueden en caso determinado apartarnos del sentido original del autor. Como decíamos, por ello, hay científicos que se dedican exclusivamente a la búsqueda de información documental de los primero escritos para orientarnos en ese sentido y acercarnos a la verdad.
 
La Biblia por lo tanto, no fue escrita de manera rápida, llevó mucho tiempo, más de 1000 años. Comenzó a escribirse alrededor del año 1250 a.C. y se concluyo sólo cien años después del nacimiento de Jesús. La Biblia como hoy la tenemos, pasó por muchas etapas. Primero fue vivida, después fue contada y luego, para que perdure, escrita.
 

La Biblia se escribió en tres lenguas diferentes: hebreo, arameo y griego. En el tiempo de Jesús el pueblo de Palestina hablaba el arameo en casa, usaba el hebreo en la lectura de la Biblia y el griego en el comercio y la política. El Antiguo Testamento se escribió mientras el pueblo de Israel estaba en Palestina, Babilonia, Egipto y por su parte el Nuevo Testamento se escribió en Palestina, Siria, Asia Menor, Grecia, Italia.

 

Para leer y comprender la Biblia por lo tanto, se debe utilizar una versión que brinde la posibilidad de estar lo más cerca a las traducciones realizadas por los científicos y estudiosos, que brinde anotaciones adicionales que me ayuden a entender el género literario que se utiliza en el texto, el momento histórico que vivía el pueblo para comprender sus miedos e ilusiones, y el siglo aproximado. De manera particular recomiendo la Biblia de Jerusalén, aunque debo reconocerlo, todas las versiones son susceptibles de cometer imprecisiones. Lo ideal sería que cada lector aprendiera a Leer en griego, hebreo o Arameo de manera que pueda consultar directamente los documentos originales.