Se acerca en fin de otro año más y miles de personas buscan algún agüero para iniciar con “buena suerte o vibra” el año venidero. Encontramos de todo: monedas, maletas, lentejas, uvas, prendas de color particular, espigas de trigo, etc.

Pero, ¿por qué hacemos esas u otras cosas? Como sabemos el ser humano siempre está buscando un reinicio de vida; no estamos contentos con muchas de las cosas que hemos hecho y de manera especial el inicio de un nuevo año es el pretexto perfecto para tomar un nuevo rumbo de vida.

En ésta ocasión quisiera proponer desde un personaje que se encontró con Jesús, unos pequeños pasos para iniciar no sólo un nuevo año, sino más bien una nueva vida.

El evangelio de Marcos 5, 1- 20 nos presenta el encuentro de Jesús con un endemoniado, el hecho es ya particular puesto que se desarrolla en un contexto geográfico pagano. Se cuenta que éste hombre vivía en los sepulcros, o sea estaba muerto en vida; además sus conciudadanos lo habían encadenado en varias ocasiones. Probablemente en éste año que acaba te encuentras encadenado a alguna circunstancia de dolor, egoísmo, soledad, enfermedad, pobreza, etc. A veces las personas o los contextos nos encadenan, más aún y a pesar de movernos estamos muertos o viviendo entre muertos y a nadie le interesa, al igual que a los demás personajes que se preocupaban más por los cerdos que habían perdido que por su “amigo, familiar o vecino” que estaba ahora bien.  Al momento de quedar libre de “legión” (cada legión de soldados romanos estaba compuesta de 6.000 hombres y el 6 es un número imperfecto en la Biblia) nos cuenta la Biblia que éste hombre estaba sentado, vestido y en sano juicio.

  • Sentado: Cada vez que en el texto bíblico muestra que alguien se sienta frente a un maestro como es en el caso de Jesús, quiere decir que se convierte en su discípulo.
  • Vestido: Como es bien sabido la vestimenta no sólo representa estatus en los textos sagrados, también expresa dignidad de ser hijo(a) de Dios.
  • Sano juicio: Éste detalle expresa conciencia plena de lo que es y será su vida en el camino de Jesús.

Si revisamos el versículo 20, podemos ver como éste hombre que alguna vez fue endemoniado ahora se convierte en testigo de aquél que transformó su vida.

Para poder iniciar el mejor año de tu vida o la mejor vida que quieras llevar debes seguir éstos tres pequeños, significativos y trascendentales pasos. Eso significa ser discípulo de Dios en todos los contextos de tu vida no sólo cuando vas a misa o reunión de oración, saber que tienes dignidad y valorarla, además no sólo tú la tienes también los que te rodean y por último tener conciencia de lo haces con tu vida y lo que será con el camino correcto que es el de  Dios; con ellos quedarán atrás las cadenas, muertes, demonios; y más aún los tan famosos agüeros que no sirven sino para desvirtuar nuestra fe y confundir nuestra conciencia, creyendo que porque es una uva o espiga es de Dios. Que tu decisión no vaya a ser sólo un impulso de fin de año, sino una opción radical de vida que implicará ser testimonio de Dios con todo el que se cruce en tu vida.