Además de investigar sobre cómo enfrentar el problema que afecta a esa persona que ama, y de involucrar a otros seres queridos, en esta columna le hago dos recomendaciones… 

Además de investigar sobre cómo enfrentar el problema que afecta a esa persona que ama, y de involucrar a otros seres queridos, en esta columna le hago dos recomendaciones:

Primero no se aísle. Suelo encontrarme con esposas, con madres y hermanos que ante una experiencia traumática en su familia, como la que hemos venido meditando en estos días, de drogadicción, pero que puede ser la infidelidad, quiebra económica, homosexualismo u otra cosa, terminan aislándose del mundo y se aíslan por vergüenza, por pensar que son los únicos a los que les ha tocado vivir esto, por no deteriorar la imagen armoniosa y de tranquilidad que se habían esforzado por proyectar hacia el mundo exterior, en fin, por temor al qué dirán. El aislarse no soluciona nada, al contrario empeora la situación, por dos razones, porque si ha reaccionado de manera equivocada va a acentuar ese comportamiento, y porque se priva de la posibilidad de conocer otras ideas, otras opiniones que, seguro, van a oxigenar su manera de pensar y de actuar. Quienes se aíslan pierden un tiempo valiosísimo para encontrar el camino de retorno y de seguir así tal vez nunca salgan.

Segundo busque ayuda profesional. Es necesario y muy importante involucrar personal especializado en el manejo de estos conflictos. El conocimiento, las investigaciones, sumados a la experiencia y a la relación diaria con pacientes que padecen las mismas enfermedades le dan mayor conocimiento y precisión a la hora de plantear caminos de salida. Quienes se han dedicado a estudiar el comportamiento humano conocen con claridad qué estimula a un individuo para que actúe de determinada manera, y cómo moldearlos. Por eso, pida ayuda profesional.

Dentro de esa búsqueda de posibilidades, les invito a tener el control de sus emociones. ¿Que son las emociones? Son las sensaciones de intenso miedo, intensa alegría, intensa ira o intensa tristeza, las cuales pueden tener origen en un estímulo interno o externo. Tener control de las emociones significa que la persona debe ser consciente de que, su reacción ante esa situación, puede desencadenar en un hecho trágico o traumático. Por consiguiente debe manejarla de manera adecuada. Ej: si usted viaja como pasajero al lado de un conductor y se percata que el vehículo va en dirección a un hueco en la carretera que podría hacer saltar fuerte el automotor, un manejo inadecuada de sus emociones sería que usted grite fuerte y de manera sorpresiva al extremo de que asuste al conductor: “ ¡Cuidadoooo hay un hoyooo en la víaaa..! Es posible que ante su grito sorpresivo el conductor se ponga nervioso y pierda el control del vehículo y haga que este se voltee en la vía, poniendo en peligro su vida y la vida de los pasajeros. Cosa que no hubiese ocurrido si le pide de manera calmada que merme la velocidad porque hay un hueco en la vía.

Si usted detecta que un miembro de la familia está en la drogadicción, aunque es un hecho grave, usted puede hacer sentir su carácter y su preocupación sin caer en la histeria, en la tristeza descontrolada, o el llanto. Es un hecho traumático, es cierto, pero contrólese, hable con claridad, con fuerza, recuerde quien tiene el control y anuncie que buscará ayuda y no sólo anúncielo sino que busque ayuda pronto. Sé que para usted es doloroso, sé que para usted es triste, sin embargo sepa que en sus manos está la posibilidad de permitir que su familiar retome el camino adecuado.