En Colombia, es muy común la frase: “Cada niño viene con un pan debajo del brazo”. Pero hay situaciones donde la llegada de un hijo cambia la dinámica familiar sin que los adultos sepan muy bien cómo manejar esa situación. Uno de los casos, en que esto puede suceder, es cuando el bebé que va a nacer no es el primero y su hermano mayor cambia de comportamiento y aparecen los problemas. La adaptación para esta situación, debe ser un proceso que requiere tiempo y esfuerzo.

En Colombia, es muy común la frase: “Cada niño viene con un pan debajo del brazo”. Pero hay situaciones donde la llegada de un hijo cambia la dinámica familiar sin que los adultos sepan muy bien cómo manejar esa situación. Uno de los casos, en que esto puede suceder, es cuando el bebé que va a nacer no es el primero y su hermano mayor cambia de comportamiento y aparecen los problemas. La adaptación para esta situación, debe ser un proceso que requiere tiempo y esfuerzo.

Es importante, en estos casos, tener claro que en la familia todos deben aceptar al recién nacido, que no se deben realizar comentarios de comparación entre los hermanos, también que se le preste atención a cómo reacciona el hijo mayor ante el hermano o hermana, en cada detalle y aprender a compartir cosas, cariños y cuidados equitativamente.

Para aprender a manejar estas situaciones, es importante entender que la reacción del hijo mayor no es igual siempre, esta varía dependiendo de la edad en la que se encuentre. Revisaremos a continuación los patrones de conductas más marcados según dos rangos de edades.

  • 1-5 años: Es el momento donde más reacciones de celos y rivalidad se dan, puesto que a esta edad aún no se ha adquirido la autonomía total de los padres, lo que conlleva a que se siga necesitando mucho tiempo de atención y ese tiempo ahora debe ser compartido. Esto se ve claramente, en actitudes regresivas del hermano mayor, es decir, empieza a tener comportamientos de etapas anteriores o muy infantiles que ya había superado.
  • 5-8 años: A esta edad, los hijos razonan un poco más y mejor, lo que significa que entienden las situaciones de la vida mucho más cercanas a la realidad de las cosas. Esto es ayudado, a que ya tienen más independencia de los padres y por su rol en la escuela, ya cuentan con alguna forma de grupo social. Esto no significa la ausencia de celos o rivalidad, solo que en menor intensidad y con mayor facilidad de manejo.

Así como es importante saber que existen rangos de edades para entender los comportamientos de los hijos y cómo reaccionan, también es importante saber que existen dos momentos claves, durante este proceso, dialogar la nueva situación familiar. Uno es durante el embarazo y otro luego del parto.

  • Durante el embarazo: Hablar de lo que sucede en este momento es una decisión que se debe tomar entre ambos padres, cuando lo consideren apropiado. Es recomendable que primero se adapten como pareja a la nueva situación para luego comunicar al hijo y ayudar a su adaptación posterior. Este es un momento para explicar cosas puntuales como el tener que compartir juguetes, espacio físico (Distribución de cuartos) y su nuevo rol como hermano mayor. En esta etapa, aparecen inquietudes y curiosidades relacionadas con el embarazo y cambio de forma del cuerpo. Según la edad del niño, se debe abordar el tema e intentar despejar las dudas que existan, es recomendable acudir a fotografías del embarazo anterior y que el hijo mayor entienda que es algo natural.
  • Después del parto: En este momento, no se trata de cambiar la rutina del hijo mayor, se trata de que entienda su nuevo rol desde su realidad, sentirse desplazado de sus actividades puede llegar a ser perjudicial. La mejor manera de hablar del tema en este momento para que el hijo mayor lo entienda, es haciéndolo partícipe de esto, mediante tareas sencillas y a la vez importantes pero manteniendo sus espacios y respetando sus lugares y rutinas.

Por último, queremos brindarles cinco consejos para trabajar con el hijo mayor durante estos casos:

  1. Colocar tareas específicas al hijo mayor.
  2. Pedirle consejos sobre la ropa que usará el hermanito.
  3. Pedirle su opinión sobre temas como el cuento que le leerán al bebé o la canción que le van a cantar.
  4. Escucharlo atentamente cuando se exprese de sus sentimientos
  5. Dedicarle un tiempo solo a él.

La mejor manera de adaptación a esta nueva situación, es un trabajo en conjunto, que toda la familia se involucre en los nuevos roles y las nuevas dinámicas. Para el hijo mayor será más difícil que para los padres, de ahí la necesidad que sean los primeros en entender y adaptarse para que luego juntos puedan ayudar al hijo mayor. La idea es que esta experiencia sea aprovechada por todos y fortalezca los vínculos familiares, recordando que es un proceso y no algo que se da de la noche a la mañana.