Bogotá es la primera ciudad de América que visitó el Papa Francisco durante 2017.

Tras recorrer 9.380 km desde Roma el máximo representante de la iglesia Católica arribó a la capital colombiana para cumplir con una agenda que incluyó 4 ciudades en 5 días; Bogotá, Villavicencio, Medellín y Cartagena. Con el lema “Demos el primer paso” la visita papal se centró en promover la paz y reconciliación en un país que recién termina con 50 años de conflicto armado. En este marco, dar el primer paso significa “reconocer el sufrimiento de otros, perdonar a quienes nos han herido, sanar el corazón, y construir un país de paz”. Afirma Mons. Fabio Suescún, Dir. Comité Ejecutivo de la visita apostólica del Papa Francisco a Colombia.

Esta es la tercera vez que Colombia recibe a un Papa, en 1968 fue Pablo VI, en 1986 Juan Pablo II y ahora es Francisco quien recorre suelo Colombiano siendo el único país de América que visitará el Santo Padre en 2017.

La llegada a la ciudad de Bogotá fue el 6 de septiembre a las 4:30 pm, como estaba previsto en agenda, en el aeropuerto fue recibido por el presidente Juan Manuel Santos y su esposa María Clemencia Rodríguez de Santos, además del Nuncio Apostólico en Colombia, Monseñor Ettore Balestrero. Diferentes danzas folclóricas y niños en trajes típicos formaron parte del recibimiento del Papa, además, como regalo especial recibió una paloma blanca de las manos de Emmanuel, niño nacido en cautiverio, hijo de Clara Rojas secuestrada durante 7 años por la Farc.

Así, se dio inicio al recorrido del Papa Francisco en el Papamóvil por la Av. 26 de la capital Colombiana, al llegar a la Nunciatura Apostólica, lugar donde pernotaría, no dudo en dar unas palabras destacándose la frase “No se dejen robar la alegría y la esperanza”, que más tarde repetiría el presidente Santos en su rueda de prensa.

El Jueves 7 de septiembre, inició oficialmente el recorrido de la ciudad con una visita protocolar al presidente Santos, recorrido por la Plaza de Bolívar, recibimiento de la llave de la Ciudad y entrada a la Catedral Primada de Bogotá para encontrarse con el emblemático cuadro de 430 años de la patrona religiosa de Colombia, La Virgen del Rosario de Chiquinquirá, traído exclusivamente para la visita del Santo Padre.

El papa en su primer discurso desde el balcón del Palacio Cardenalicio, en la Plaza de Bolívar, se dirigió a más de 25.000 jóvenes, el Papa dio un saludo de paz y pidió a los jóvenes que sepan enseñar a los mayores a perdonar y a dejar atrás el lastre del odio. Así también, les pidió que enseñen a los mayores lo que él ha definido “la cultura del encuentro” que “es saber que más allá de nuestras diferencias somos todos parte de algo grande que nos une y nos trasciende, somos parte de este maravilloso país”.

Durante este tiempo, más de 1.300.000 fieles, esperaban al Papa Francisco en el Parque Simón Bolívar para la celebración de la Santa Misa. Desde tempranas horas el parque abrió sus puertas para quienes quisieran asistir al acto litúrgico, las entradas, totalmente gratuitas, fueron entregadas días previos a la Misa campal.

Pocas horas antes de la llegada del Papa, la lluvia caía torrencialmente y el frío de la capital Colombiana arreciaba; sin embargo, no fue impedimento para que Bogotá diera el primer paso, y minutos antes de la llegada del Santo Padre el sol se impuso para dar inicio al recorrido de 20 minutos del sumo Pontífice en el Papamóvil por las calles y la vegetación del Parque Simón Bolívar.
Para la ocasión el parque fue dividido en 33 zonas acondicionadas con pantallas, sonido, baños y capillas de comunión. Así mismo, el altar donde se ofició la misa también fue el mismo utilizado por Pablo VI y Juan Pablo II durante sus visitas a Bogotá, y en esta ocasión se destacabá una imponente cruz con cuatro estructuras, que representaban las cuatro ciudades de Colombia que recorrería el Papa Francisco.

En su mensaje el Papa destacó cómo en Colombia como en otras partes, “hay densas tinieblas que amenazan y destruyen la vida: las tinieblas de la injusticia y de la inequidad social; las tinieblas de intereses propios o de pocos, que consumen de manera egoísta y desaforada lo que está destinado para el bienestar de todos; las tinieblas del irrespeto por la vida humana que sega a diario la existencia de tantos inocentes, cuya sangre clama al cielo; las tinieblas de la sed de venganza y del odio que mancha con sangre humana las manos de quienes se toman la justicia por su cuenta; las tinieblas de quienes se vuelven insensibles ante el dolor de tantas víctimas”. También, hizo referencia a que “todas esas tinieblas Jesús las disipa”.

Finalmente el Papa invitó a “llamar a otros para que nadie quede en la tempestad”. Sin duda, la visita papal representa un paso adelante hacia la reconciliación del pueblo colombiano tras años de conflicto y discordia. Durante la visita del Sumo Pontífice a Bogotá, la ciudad registró el miércoles 6 y jueves 7 de septiembre sin homicidios, además que disminuyeron los accidentes de tránsito y no se presentaron emergencias ni hechos de gravedad.

El Papa realizó su último recorrido el 10 de septiembre por las calles de Bogotá en papamóvil, para despedirse la ciudad y de sus habitantes, y culminar su visita en la ciudad de Cartagena.