Nada hay que te empuje a crecer más, que mirarte en un espejo. No me refiero al que te alimenta la vanidad, me refiero al espejo que te permite ver lo que no te gusta de ti.

Por estos días he vivido una serie de cambios que confío sean de bendición. Pero todo cambio cuesta, cuesta porque implica salir de de la zona de confort y voy a aclarar algo: La zona de conforto no significa que no trabajes, o que estés cómodamente instalado, haciendo lo mínimo que puedes hacer. Para mí la zona de confort tiene mucho que ver con las rutinas que estableces para hacer tu trabajo y a las que te acostumbras sin importar si el trabajo es mucho o poco.

Pues bien, decía que por estos días se han cambiado cosas que tienen que ver con mi trabajo y eso me ha generado una inexplicable violencia interna. Tal vez porque vanidosamente creo que hago bien lo que hago, tal vez porque había construido un nicho privado desde el cual hacía lo que me parecía.

Y por supuesto los cambios dados me generaron un malestar y ese malestar me generó una reflexión que comparto aquí. Lo primero es que, cuando llevas tiempo haciendo tu trabajo sin que este genere consecuencias negativas o llamados de atención y los resultados son positivos además, llegas a creer que lo haces bien y eres bueno en lo que haces. Es más, lo llamas MI trabajo, con un adjetivo posesivo, es decir; es tu propiedad.

De manera que cuando te mueven el butaco y te dicen que ese, hasta ahora, TU trabajo va a cambiar, el instinto te lleva a patalear y pataleas, en vano. Así va a ser y punto. Tu opinión no cuenta y es una decisión tomada.

(En la pataleta vez en el otro aquello que detestas de ti: “La verdad es la mía y yo soy su dueño y no hay más nada que decir”.)

Esa frase, es una decisión tomada, aparentemente lapidaria, es cierta y tiene la facultad de mortificarte, pero también tiene la de devolverte a la realidad.

La realidad es que tienes que obedecer, para eso te pagan; cosa trascendente para nuestra realidad económica, pero que no interfiere con la posesión y el amor al trabajo. Que además te hace reconocer que hay quienes saben más que tú, de lo que tú haces y por eso, aunque te cueste salir de la zona de confort debes entender que así es y debes obedecer y punto.