Cuando era niño veía un cuadro del Sagrado Corazón de Jesús y poco o nada me decía, luego cuando visité por primera vez la ciudad de Bogotá unos años después encontré que existía un templo en honor al Sagrado Corazón. Sin embargo, aún seguía sin decir nada a mi existencia. Mi percepción solo cambio cuando un hermano de comunidad; hoy en día presbítero de la Congregación de Jesús y María (Eudistas), durante un domingo por la mañana en un ejercicio de reflexión que teníamos habló con tanta fuerza y vehemencia que no sólo me cautivó, sino que me abrió hacia una relación especial con el Corazón de Jesús.

“El corazón de Jesús es una hoguera de amor ardiente, es un horno, llama que no se apaga”-, fue la frase contundente que Jimmy Gutierrez cjm ese día expresó- Estas palabras calaron en lo más profundo de mi ser, fue como si un fuego se introdujera en mi mente, más aún en todo mi ser, pues había escuchado a lo desde hace un tiempo estaba sin respuesta.

Más adelante tuve la oportunidad de descubrir que lo que Jimmy había dicho lo había aprendido de San Juan Eudes (fundador de los Eudistas). Para el padre Eudes que meditaba constantemente sobre el corazón; tratando de encontrar en él una fuente inagotable de espiritualidad. Llegó a vivir en total pasión ese amor de Cristo que lo llevó a emprender proyectos que para muchas personas de su época parecían imposible: fundar una congregación para ayudar a mujeres prostituidas, predicar misiones por toda Francia en el siglo XVII, fundar una congregación para la formación de sacerdotes (eudistas) y muchas obras más.

No hay duda que el amor de Jesús nos hace emprender proyectos que parecen imposible, la razón está en que esa hoguera de amor ardiente nos lleva a cambiar de actitud, es decir, con Cristo todo se torna diferente, donde quizás veíamos un problema, con él ahora vemos una oportunidad, donde no hay esperanza, él nos impulsa a ver la realidad diferente.

Ese amor que arde está esperando por ti y por mí para hacernos plenos y felices. Hoy es el mejor día para entregarte a ese amor, di conmigo: “Me entrego a ti amor irresistible y me abandono a ti, ven, ven a mí y establece tu amor en mí”.