Amar es una de las acciones que en ocasiones más nos cuesta hacer, aunque es uno de los principales mandamientos que Dios nos dejo, a veces se nos hace díficil cumplirlo y más cuando se trata de amarnos unos a otros, así como Jesús lo hizo con nosotros. 

Mi mandamiento es este: que se amen unos a otros como yo los he amado a ustedes. Juan 15, 12

Jesús constantemente nos está invitando a poner amor a todo lo que hacemos y ese es el llamado que tenemos como cristianos, a amar sin medida, sin restricción alguna, a entregarnos por completo a nuestros hermanos y mostrar a un Jesús resucitado en todo lo que hagamos. Haciéndoles sentir que no están solos, que Dios nunca abandona y que Él nos ha dejado el amor.

En ocasiones cuesta mucho amar por las diferentes situaciones que se presentan en el transcurso de la vida, decepciones, tristezas, enojos, pero es ahí cuando más lo debemos hacer y en nosotros está la decisión de hacerlo o no. En ocasiones nos fallan o fallamos y es en ese preciso momento en el que debemos amar con más intensidad porque es cuando más se necesita.

El Señor en su palabra nos invita a hacer todo con amor "Y todo lo que hagan, háganlo con amor". 1 Corintios 16, 14 y así lo debemos hacer con el fin de aprender a amar cada día más y cada vez mejor. 

Acojamos con amor la invitación que el Señor nos hace y como cristianos propongamos amar cada vez más como lo hace Jesús, decidamos amarnos unos a otros y no lo dejemos solo en un deber. 

"Y que el Señor los haga crecer y tener todavía más amor los unos para con los otros y para con todos, como nosotros los amamos a ustedes". 1 Tesalonicenses 3, 12