Hemos llegado a la santísima fiesta de Pascua. Pascua divina, Pascua salvadora, Pascua redentora. Pascua es el único consuelo del hombre. Pascua es el fundamento de nuestra esperanza, es la seguridad de nuestra salvación. Hemos llegado a la santísima Pascua y casi nadie ha sabido esto en Colombia. Aparentemente todo quedó lo mismo, aparentemente nadie se ha alegrado con alegría interior y pura. Aparentemente siguieron tristes los hombres colombianos. Aparentemente siguieron lo mismo los pueblos. Aparentemente siguieron lo mismo los desórdenes, siguieron lo mismo las guerrillas y sus guerrilleros, siguieron lo mismo los ricos con sus dineros, los pobres con su amargura.

Aparentemente no cambió nada, nadie se alegró, volvieron de sus paseos insatisfechos porque no sabían lo que estábamos celebrando. En muchos lugares pasamos la vigilia de Pascua el sábado miles de personas, desde las nueve de la noche hasta que salió el lucero de la mañana, alabando al Señor, cantando su alabanza, iluminados por el cirio pascual, en la noche oscura.

¿Qué significa la Pascua? La Pascua es la fiesta de la resurrección de Cristo y del hombre que muere. La Pascua es la certidumbre de que somos inmortales, la Pascua es el acercarnos gozosos a Cristo triunfal y saber con absoluta certeza que iremos un día a donde Él está, en el misterio insondable de Dios infinito.

Un cristiano que no se alegra en el tiempo de la Pascua, en este tiempo pascual, es que no es cristiano, que no comprende nada del mensaje fundamental del cristianismo, que es la Pascua de Cristo.

¿Dónde pasó usted, amigo, su vigilia pascual? En cualquier atolondramiento del mundo… en cualquier lejanía mundana. Todavía es tiempo. En este tiempo de Pascua, debe sumirse en alegría pascual, debe suplicar al Espíritu que le dé la alegría de la resurrección adorable de Cristo.

Empiece ahora a suplicar para que el Espíritu Santo le dé el gozo de su propia resurrección. ¡Cristo resucitó, aleluya! Todo este fausto del mundo, todo esto que se ve pasará y se volverá polvo, pero usted y yo con Cristo resucitaremos con absoluta seguridad y nos sumergimos en el misterio de Cristo eterno, de Cristo resucitado, de Cristo que integra en Dios a todos los ángeles, a todos los santos, a todos los predestinados, entre los cuales estamos usted y yo. Llenémonos de alegría.