29 de noviembre, 2017

El rostro de la guerra

El sol brillaba con fuerza como los atardeceres de Abril que penetran la piel hasta sonrojarla, sin embargo, la muchedumbre se mantenía firme y sobrevivía con el aventón de sus pañuelos y las pocas botellas de agua. Una señora tal vez de unos ochenta años se sentaba para reposar esperando la llegada de Francisco y…

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